jueves

Extracto de un día gris

Camino y camino por las calles de la Zona Rosa. Sin cuerpo, miro las hojitas en el piso, regadas por todos lados, cafés y marchitas. La acera está llena de hoyos (todos hemos visto esas cosas, ya lo sé). Frente a mí, construcciones híbridas entre las grandes casas estilo francés de principios de siglo XIX, convertidas en bodegones mal pintados con colores horrorosos, y la mancha plana de concreto actual. El olor es acre, me pica la nariz, los autos pasan a mi lado, soplando vahos grises y malolientes. Sé que no es novedad describir estas sensaciones, pues todos alguna vez hemos caminado por calles, siendo nada, revueltos con el paisaje, inadvertidos por nosotros mismos, liberados de los pensamientos repetidos y repetidos como clavos en banco. Qué ganas de retroceder el tiempo hacia los años sesenta, cuando abundaban las librerías, las galerías de arte y no era raro encontrarse a Pita Amor declamando (o reclamando, je je) en plena calle. Miro discretamente los establecimientos, para ver donde se me antoja pedir un café, y sentarme un rato a seguir bobeando. Uno no porque es muy familiar, y no quiero a nadie cerca, otro tampoco porque está muy desangelado, y el otro tampoco porque se ve muy gringo. Me topo con una crepería, con un establecimiento de donas, con un restaurante chino (o ¿será coreano o japonés?) no le presto atención. Un aparador de Zara, atractivo, con modelos talla cero. Me siento estratégicamente para poder mirar a la gente pasar, en lugar de ello, miro mis manos y mis dedos, y uso la voz para pedir una taza, quizá dos, luego ¿volveré a ser la misma martillada por las nostalgias? Mejor sigo caminando, viendo los puestos con dulces y papitas, los niños sucios sentados en las paredes, el "viene-viene" me regala una sonrisa, la cual regreso amablemente, las construcciones a medio terminar, mis zapatos gastados.

7 comentarios:

Dr JJ Estrada dijo...

eso que describes en tu relato es lo que viven tantas y tantas personas que "habitan y sobreviven" el el Df.

Ahi ves la opulencia desmedida, volteas lla vista y ves el rostro de la mendicidad y las resacas de las crisis sexenales... que cada dia se hacen mas globales...

La zona rosa tiene su encanto, claro, y tiene su lado feo, como todo en este mundo, esos colores chillantes, esa contaminación, no solo visual, auditiva y ambiental, es lo que todo capitalino ve consuetudinariamente.

No te envidio.


Yo vivo en una ciudad pequeña, camino por las viejas calles llenas de hoyos, (aqui tambien hay muchas) y si, a veces me tropiezo con la hojarasca delos parques, pero sabes? aqui no hay olores acidos, ni escapes pululando a mi alrededor, todas las mañanas cuando aparece el astro rey de este lado del pais, me despierta el canto de las aves en mi ventana, y te juro que no es choro, es la verdad.

Aqui como en todos lados, no todo es perfecto, pero no te envidio en lo absoluto, cuando tengo que salir lo hago confiado, nunca en toda mi vida me han asaltado, claro que no salgo a ciegas y no me xpongo, pero en estos tiempos me considero afortunado de nunca haber estado en un atraco o ser victima impune de uno.

Salgo a caminar, y de repente cuando me da sed me voy a un bar, asi, como de incognito, y me siento apenado al ser saludado por la gente y hasta que me envien cortesias...

hoy caminar por un parque, por la zona rosa rodeadas de su afrancesado estilo, tiene su chiste, pues es padre tener un poco de privacidad entre tantas personas, tu te imaginas si esto lo puede hacer cualquier persona??

No, pero con todo y sus bemoles, disfrutalo.

Y no tomes tanto café, que como sabes, exacerba tu gastritis.

saludos.

Enredada dijo...

descripción de una vida, que puede ser la mía, que puede ser la de varios.... bello amiga... y tan triste a la vez.
besos

Liberto Brau dijo...

Vente a tomarte unas crêpes ultrafinas en mi nueva casa en Essaouira.... MIra que te anuncié mi inauguración vestido de hombre anuncio, y tú nada... Mujer, que echo en falta que me leas como hacías no hace tanto tiempo... ¿O tengo que decirte quién te escribe? Ay, si Pau Llanes levantara la cabeza... No me seas casquivana... Saludos

Adrián dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Adrián dijo...

María:

Me gusta mucho tu blog y cómo describes las cosas que hay a tu alrededor. A veces, de una manera muy sencilla y coloquial, y otras, usando el lenguaje y recurso de la metáfora. El resultado de esta combinación es muy agradable.

Yo viví muchos años cerca de la Zona Rosa, como escribe el Dr. JJ Estrada, esa parte de la ciudad, cuna de grandes intelectuales, ha sufrido los estragos de los malos manejos de los sexenios en general. Tanto económica como social. Sé que hay un plan de rescate de la zona, esperemos que valga la pena y si no vuelve a ser lo que era, por lo menos que no pierda su encanto. Sigamos en el disfrute.

María,paso muy a menudo por aquí, sin dejar comentario, pero hoy me di mi tiempo para escribirte unas palabras de felicitación por tu espacio fresco, relajado e inteligente.

Enhorabuena, un beso.

MacT dijo...

QUE BUENA ESCRITORA ERES!
EN SERIO. ME COMÍ TU BLOG COMPLETO DE LO INTERESANTE QUE ESTA!

jaja

:Saludos:

Anónimo dijo...

Yo creo que la Zona Rosa es una parte de la ciudad que debe ser rescatada, está ubicada en un lugar estratégico y es una pena que se haya descuidado tanto.


Saludos,

Horacio R.