martes

Buenas lunas...

-Buen día-.

-¿Qué tienen de buenos?-.


Tienes razón, no llamé…
Perdí el hilo del tiempo
Me confundí.

Buenas tardes o buenas noches
todo es idéntico
al día anterior y al que le sucede
tampoco es distinto el amor
en mi corazón.

Buenas lunas, siempre
antes de las tres de la madrugada
escribes y te escribo
te beso en la frente
te miro callada

tengo frío

el frío duele.


domingo

¡Shhhhhh...!

Reconozco que el "silencio" es muy cercano para mí. Paso la mayor parte del tiempo evadiéndolo, burlándolo, esquivándolo. Pero la realidad es que me apetece sentirle cerca. Hay veces que lo necesito y lo pido a "gritos". Veces, en las que no soporto el estrés sonoro y quiero relajarme en tranquilidad absoluta.

La mayoría de las veces disfruto jugar con él y en él. Otras, lo esquivo por aburrido, o porque me juega malas pasadas. Hay momentos en los que me ayuda demasiado a concentrarme y a escuchar mi propia voz. Y hay otros en los que me marea y me confunde de tal manera que ni yo misma puedo discernir un pensamiento de otro. En cambio, hay momentos en los que lo único que quiero es escuchar risas, charlas, bullicio, oír lo que sea para no quedarme a solas con mis emociones.

Hay veces que se hace silencio, otras que se provocan silencios, y otras más en las que rompemos silencios. Yo a veces callo porque no tengo nada qué decir; otras, me muerdo las ganas de escupir lo primero que llega a mi mente (casi siempre en intento fallido), por ese temor visceral a equivocarme sin remedio. O no hablo porque transmito lo que no quiero decir, o porque realmente carece de importancia. Otras veces, de plano hablo demasiado por nervios o porque no soporto esos atronadores silencios incómodos.

Siempre, desde muy niña, he sido muy conversadora; pero igualmente celosa de mis silencios. Es por ello que disfruto tanto mis fases lunares. Mis silencios son míos, aunque los odie y los ame, me confundan y traicionen... pero es cierto que, cuando el esquema cambia y hay más ruido de lo cotidiano, suelo gritar:


Silencioooo ven a mí... (por favor)



lunes

Se libre:

* Tira tu agenda a la basura

* Olvídate de tu nombre y apellido

* Quema tu ropa de vestir

* Tómate un tequilita (hasta dos)

* Guarda el reloj en el fondo del cajón

* Saca tus boletos del metro

* Mete tu auto al taller

* Ahoga el despertador

* Cancela tu cuenta de correo

* Clausura tu blog

* No abras el buzón

* Sal a caminar

Respira, suda, come, respira, alégrate, olvídate, lee, muévete, camina mucho, despéinate, vibra, abre los brazos, ponte ropa cómoda, no te mires al espejo, patina, toma malteada, baila, ve caricaturas, olvida, respira, respira, ensancha tu horizonte, respira, respira…

oficialmente DE VACACIONES.


sábado

Preparando el recuento...

2008 ha sido un pasillo largo, largo, por el que vagaban miradas perdidas, más allá de la puerta con contraseñas ocupadas. Ha sido acostumbrarse a vivir sobre una de las tres patas, -perdidas las otras dos-, una, allá en conflicto adolescente y otra, tras las reglas que otros decidieron establecer. Ha sido subir de peso y volverse blanca como el papel tras el susto de la aparición de esa bolita íntima. Ha sido cabeza desatada y voces que se suponían dueñas de la que escribe y la acorralaban en algún rincón, sometida, vencida, cual muñeca rota. Ha sido espacios perdidos, primero uno, luego otro y después otro más.

Ha sido encontrar una voz (que se parece a la tuya), que me dice que hay más cosas, incluso en este año para el recuerdo. Una voz (como la tuya) que, con hilos invisibles me jala hacia el momento de contento y me dibuja miles de sonrisas a la vez.

En este año, ha habido una casa en el sur que me abraza hasta cuando yo no me dejaba abrazar. Ha habido otro techo en el Río Nazas, que siempre ha sido refugio cálido (hasta cuando María está perdida en su mundo y no contesta). Ha habido un refrigerador que nunca sintió hambre ni vacío. Ha habido un trabajo que me apasiona y que me da alas y sonrisas, que mantiene la mente despierta; un trabajo que parece dar sentido a todo lo demás. Ha habido ojos que bailan al compás de las letras de esta intentona de bitácora y comentarios que le dan forma y razón a mi cuadernillo en línea. (GRACIAS)

En fin, como no sé sintetizar, no sé en qué queda el balance. Lo que sí puedo asegurar es que en este preciso momento que mis dedos están sobre el teclado, ha habido más sonrisas y menos sangre, más ternura y menos gritos. Este año decidí cerrar los ojos, abrir las alas y lanzarme al vacío…, hasta ahora, he descubierto nuevos pedacitos de cielo, y realmente me alegro por ello. (Sí que me alegro...)


Y bueno, esto todavía no termina, hasta que se termina...




viernes

Intercambios navideños

Siempre que entro a intercambios de regalos navideños soy la peor persona para pedir. Se me facilita más la tarea de dar y pensar que el obsequio será del agrado del regalado.

Y pus, trato de no pedir demasiado (digo yo), esa etapa ya pasó (creo yo). Sólo quiero que los pensamientos pasen volando sin dejar marcas, que no se me privilegien demasiado unos en detrimento de los otros. Que de tanto en tanto me llamen para saber cómo estoy. Que no me importe tanto la obesidad que me aqueja (je je). Que sea igual de importante hacer la sopa que ser eficiente en mi trabajo. Que este tapón literario pase pronto. Que pueda vivir los minutos en buen estado, sin sentir que son "mejores" los que dedico a otras cosas. Quiero pasarla bien con los que tengo afinidad y con lo que no, pus no (bueno, un poco, sí). Quiero dejar de atribuirme acciones como si fueran dirigidas como proyectil magnificadas a mi persona particular. Quiero dejar de meterme en la cabeza de los demás y dejar de pensar lo que ellos puedan pensar. Dejar de soñar a futuro, caminar encima de los accidentes del piso, brincar las bardas, respirar sin complicarme... Tampoco es pedir excesivamente, ¿o síii?, ¿¿¿se podrá envolver todo con celofán rojo, moño plateado y una notita que diga: Ábrase (con acento en la “a” y con "s", que no es lo mismo que "abrace") de inmediato???

Bueno, si no se puede, me conformo con una pijama calientita (de esas "matapasiones") y unas pantunflas pantuflas en talla mediana.



Gracias.

Reflexión azotada

De pronto no nos damos cuenta de que, dentro de cada uno de nosotros, se encuentran guardadas una lámpara de Aladino y una caja de Pandora.

Cuando a la lámpara se le acaricia y ésta se enciende, todo se ilumina y entramos en rutas emocionantes y extraordinarias; pero si es la caja la que se abre, entonces sí estamos en tremendos aprietos...

Y esque, creo que así es la vida; a veces ambas, -la lámpara y la caja-, se activan sin decir “agua va”, y nos dejan tamaña sorpresa…, pensar que, sólo un segundo basta para ello.

miércoles

El cambio.

Desde mi nueva casa veré autos pasar
y ojos mirando para adentro.
Ya no más comodidad
ni café humeante por la mañana
(ni cafetera tengo).

La pregunta es si tendré la frescura y la fuerza
para disfrutar del cambio,
o me quedaré escarbando paredes
cada vez que mire por los cristales de la nueva casa…

(solo espero tener mesa para cuatro de vez en vez)

sábado

Mi, Sol


***No puedo dormir***

(hay escándalo afuera)
Ya sé...


Me voy a transformar en nota,

circularé por el piso,

me dividiré en Do,

Mi, Sol.

Subiré y bajaré en escalas tonales,

seré grave y aguda,

lenta y rítmica.

Me convertiré en melodía,

como cascada,

viscosa como yema de huevo

p e g a j o s a

seré un na-na-ná cualquiera.




***haré el amor***


(y el escándalo ahora será parejo)

miércoles

y mañana

Quizá, mañana ya no recordaré tus ojos, ni el movimiento de tus manos al hablar, ni tu cara cuando piensas en silencio...

Quizá, mañana dejaré de abrazarte mientras duermo, no te escucharé y borraré tus ojos de mi mente, el olor de tu aliento, de ti en mi ropa, en mi pelo, en mi piel...

Mañana, no habrá plática ni pastel, no seré, no serás, ni seremos. Mañana tendrás tu llave, tu caja y un destino, quizá.

Yo tendré otros zapatos quizá, otra cara, otro perfil, otra dirección, las mismas manías, una bitácora nueva, tendré kilos de más y neuronas de menos...

Quizá, quizás te olvide..., pero ello lo pospongo hasta el día de mañana porque hoy soy feliz.

Quizá, quizá, quizá..., quizá nunca se me olvide el perfume entre las sábanas y los deseos que hoy siento de volverte a ver...

Fue ayer...

Fue apenas ayer que entraste al laberinto de mi vida y, entre mis calles, encontraste los golpes de mis pasos, marcas, pedazos de infancia, miedos, traumas… (muchos traumas)

Apenas ayer, vi un papel y en una esquina me senté a leer. Decía que me querías y me emocioné. Traté de salir. Corrí, corrí a velocidad hasta que choqué con una pared, di la vuelta, me encontré con tus ojos, vi tus manos y lloré… como lo hacen los que aman. Grité hasta que caí. Quédate con un te quiero, ¿quieres?... a veces creo que lo mejor es pretender no sentir, porque es más fuerte y sólido amar débilmente -de a poco-, que sentirse débil amando demasiado.

Ayer, te confundí, te transmití mis debilidades; te escondiste, te busqué, te encontré, me escuchaste, hablaste y te quedaste. Gracias por eso.

..Hoy, vuelven las ganas de estar, de ser, de tener (te), como lo más perfecto que en algún momento, delirando, creé.

(Fue ayer cuando me caí, y hasta hoy duele el golpe...)

sábado

Sigo...

Y sigo sentada en la casilla de salida, justo en el inicio. Tengo miedo de precipitarme y volver hacia caminos que no acierto a reconocer, pero que ya he transitado y me niego volver a pasar. Sigo descubriéndome, sigo sacando cartas, sigo apostando, siguen tocando a mi puerta, y sigo abriendo sin mirar. Sigo imaginando, sigo creyendo en ti. Sigo regresando a la fuente de "La Diana", y me sigue sacando una sonrisa cada vez. Sigo buscando un "diente de león¨ para pedir un deseo..., soplar y... (seguir suspirando)

Sólo es que siento de nuevo esta incertidumbre, que ha colmado mis días de una extraña sensación, mezcla entre miedo pausado de quebranto y la tranquilidad de que no se tiene nada qué perder…

Y es que, sigo apostando a la carta más alta, pero algo me dice que la banca es la que siempre gana…

Y es que, sigo pensando que a todos nos pasa, ¿no?


lunes

Llegó diciembre...

Y no has arreglado el trámite burocrático que tanto te aqueja, no has vaciado el cajón, no has pedido una disculpa, no has comprado el vidrio roto de la ventana, no has limpiado la mesita de noche, no has arreglado la gotera, no has llamado a tu prima, no has llevado el reloj a que le pongan una pila, no has renovado tu bitácora, no te acercas a tus hijos, no has dejado de comer pastelitos, haces más de lo mismo, no cambias, no te renuevas, no tomas tus vitaminas, no buscas al oculista, no juegas más a la pelota, no buscas un departamento, no limpias la mancha del sillón, no te compras un sillón, no planeas tu lista de la compra, no buscas un trabajo nuevo, no besas a tu amante en la boca, no cambias el cancel del baño, no vas a que te quiten esa bolita, no cambias ese foco, no mueves la silla de lugar, no tiras la basura, no sacas la ropa vieja del armario, no acabas de leer ese libro, no resuelves tu duda, no tiras los dados, no te mueves lo suficiente... ¿y luego vienes y te quejas?

sábado

Manías y otras tonterías

Hace unos días, me llegó la invitación por correo de uno de mis 17 seguidores para hablar de hábitos raros, manías, curiosidades…, y bueno, después de pensar un poquito les dejo algunas que, seguramente conforme me vaya acordando iré actualizando…

  • Siempre que platico, por alguna extraña razón me suele dar mucha comezón en la nariz (ya sé, un hábito horrible), pero, en realidad, es cuando me siento muy agusto tanto con la plática como con la compañía. Y no me pico la nariz, más bien es un movimiento casi involuntario a manera de Síndrome de Tourette.

  • Soy de frente amplia, y, es por ello que, no me gusta echarme el cabello hacia atrás… (una vez me dijeron que me parezco a uno de los integrantes de Moderato). Ya se me hizo la manía de traerlo al frente jalando y levantando el “pico-Eddie-Munster”, para siempre tener el cabello en la cara.

  • Me muerdo las uñas, mejor dicho, me las como. (y me encantan).

  • Siempre que voy al cine, acompañada –o no-, decido sentarme hasta adelante; procuro llegar temprano y colocarme enmedio de la sala, me alejo de la gente que come, odio el “chomp,chomp” de las palomitas y el sonido de las bolsas de papitas, detesto el olor a patas de los nachos.* (Nachos=botana con queso)

  • Tengo la obsesión de recordar, recordar y recordar... soy muy de fechas. Y todas las fechas las asocio con algo. Hay días negros en el calendario sólo por recuerdos asociados (y la mitad caen abril), y días que se presentarán buenos porque sí, por más recuerdos asociados.

  • Me cuesta horrores borrar mensajes de mi telefonito. En mi casa antigua tenía guardados mensajes de la contestadora de años y años antes. Con los correos electrónicos también me pasa, y cuando hotmail no daba casi espacio, fui creando varios archivos de word donde guardaba los mensajes y sus respuestas, haciendo conversaciones enteras de páginas y páginas.

  • Necesito dormir abrazando algo (o a alguien, mejor aún). Como duermo sola la mayoría de las veces, tengo un cojín (o varios) que suelo abrazar. Hablando de dormir, debo dormir con calcetines, no importa la época del año; si es verano y hace mucho calor, duermo con calcetines para el verano, si es invierno me pongo unos muy cómodos y pachones.

Hablando de ociosidades, manías, hábitos... ¿Cuáles son los tuyos? (Yo sé que tienes hartos)

jueves

A veces...

A veces, si tenemos flores en el jardín, ¿por qué no las regamos? ¿por qué no les cantamos? ¿por qué nos privamos su dulce aroma?

¿Por qué si disfrutamos del cielo, de las eternas caminatas tomados de la mano, de los aires nocturnos, con tanta ternura, con tanta ilusión, con sueños por cumplir; no nos decimos te quiero?

¿En qué momento la razón supera al amor, si es el amor el combustible de la razón? ¿Desde cuándo la emoción no es amiga de la razón?

Muchas veces no se necesitan dramas, ni grandes demostraciones, sólo es que a veces eres piel, no adivino. Y es que a veces, si hay tiempo, si hay sentimiento ¿por qué no lo cantamos? ¿por qué nos lo guardamos?................................................¿por qué lo necesito tanto?

Y esque sí, han venido a verme las lágrimas que se resistían a fluir…, otra vez.

lunes

De malas

Hoy visité al gastro.
Sí, a ese especialista en desórdenes digestivos. ¿Mi malestar? Náusea y mala digestión. Hoy, estuve de malas todo el día. Estoy de malas. Me doy cuenta que las náuseas son como todo eso que quiero decir y no sé cómo hacerlo. A veces respiramos tanta muerte entre tanta vida que nos sentimos intoxicados y, apenas dejo salir un debilitado y absurdo suspiro. La náusea, cuando no desemboca en vómito, se queda en eso, en náusea…, y luego se pasa. Quisiera gritar muy fuerte mis malestares, ser de esas personas que saben expresar bien sus rencores, sus corajes, sus molestias, sus mariposas muertas. Vomitar. Me duele el vientre de tener toda esa indigesta mezcla. Algún día me armaré de valor e inundaré al mundo de pelos y rabias…

(mientras, mi monita bailarina, se burla meneando la cabeza de lado a lado. Sonriente)

Grrrrr...

Mi primera taza

Es con los primeros sorbos de café que la cordura y la realidad se manifiestan; me emociona que se puedan presentar (no siempre a tiempo, son las 7:20). Esta bebida caliente nos recuerda al cuerpo y las decisiones que es tan preciso apresar; los pies se echan por fin a andar y, con la máquina ya encendida, los neurotrasmisores se ponen a trabajar. El sueño ya terminó y los cuentos ceden ante la realidad. Los ojos que miraban hacia dentro, se voltean y miran alrededor. Su efecto dura lo suficiente, para decirnos con qué pie vamos a iniciar el día…


¿un cafecito?

domingo

Domingo...

bailemos, antes de que se termine...

maria1

...quizá, y con suerte, la alegría dure hasta el próximo.


(solo era el pretexto de poner mi monita animada...
es mi blog, se vale ¿no?)


jueves

SUPERULTRAMEGADIGITALIZADOR de Ojos

Congelaré tu mirada,

me la guardaré, la retrataré, la analizaré muy lentamente, la colocaré encima de mi almohada, dormiré en ella, la vaciaré en mi bolso y la llevaré a todas partes; trataré de entender en ella tu alma, tus deseos, tus pasiones, tus tristezas, tus indicios, palpitaciones, cambios, tus mentiras, verdades, improperios, descomposiciones, automutilaciones, contradicciones, reinos, reinas, duendes, amores, sapos, pesadillas, maravillas, decepciones, manías, recuerdos, torturas, preocupaciones, rutinas, reacciones, obsesiones y obscenidades, repeticiones, quebrantos, memorias, matices, artes, coincidencias, compulsiones, rencores, ruinas, creaciones, visitas, letras, visiones…

martes

R. E. M.

Hay noches luminosas, noches en las que pequeñas casualidades se juntan y te dibujan una sonrisa en los labios. Noches-tesoro que guardar, y que acudir cuando andas con la guardia baja.

Hoy-ayer fue una de ellas... el sol vino a verme, me despertó y me acunó durante todo el día. Me sorprendí primero cantando; mi voz era terrible, y varias horas más tarde..., seguía cantando a voz en grito en inmejorable compañía. Canciones & R.E.M. en vivo es una gran combinación pendiente de patentar. (Aunque el güero de adelante no me dejaba ver nada)

Guardo el momento, sé que me hará falta...


(Muchas gracias por la invitación)

lunes

Sigo queriendo...

Ahora, quiero unos calcetines viejos que no se me salgan por las noches, necesito tiempo para rascarme la panza hasta sacarme ronchas, quiero trabajar solamente hum… unas… seis horas al día como tope. Quiero leche entera sin que mi barriga manifieste su intolerancia, deseo morderme las uñas sin remordimiento, quiero comer pastelitos y dulces y chocolates sin engordar. Quiero que mi boca no se canse de besar, mis pies de zapatear y mis ojos de mirarte. Quiero tener creatividad para escribir, quiero leer, quiero caminar hasta que mis pies no puedan más; quiero beber cerveza en una tarde de domingo, quiero alguien a quien llamar cuando me siento enferma, deseo que mi cuerpo no deje de acariciar emociones, que mis ojos no dejen de llorar, mi corazón de amar y mis labios de sonreír … quiero que este día no se acabe nunca...

Aladino...¿DÓNDE ESTÁAAAAAS? (creo que mi lámpara se fundió)

Cuéntanos... ¿Tú, que quieres?

sábado

...

¿Por qué tengo tantas ganas de llorar?

Tengo tantas ganas de llorar, que busco cualquier pretexto para hacerlo. Llorar, es dejar salir a los demonios que se enconan en el alma, y se la devoran de a poco. No es malo, es sano liberarlos de vez en vez y a todo pulmón.

Mientras tanto, ¡Ya sé! Me voy a comprar algún libro de autoayuda, de esos que se venden a granel. El otro día vi uno, se llamaba: “Cómo ser feliz” (¡¿cómo?!), era pequeñito y solo costaba cuarenta pesos. Regresaré a ver si aún está en venta ese, o algún otro como: “Soluciones simples a la preocupación”, o bien, "¿Por qué los hombres aman a las ca...nijas?" o, “Dieta milagrosa: baje kilos sin dejar de comer”. Seguro, con eso arreglaré mi vida, y llenaré el camino que pisan mis pies con piedritas de dulces de colores, y chocolates, y bombones de sabores; y quizá, sólo quizá, así se me quiten las ganas de llorar…

Ahí

Hoy estamos donde
no eres tú, ni soy yo,
sino SOMOS,
dientes que chocan,
atrapada ¿tu saliva o la mía?
y nuestro olor, sabor,
las temperaturas se homologan,
y nuestras pieles echan chispas.
Un enredijo de pies,
y manos y ombligos,
nuestra estructura se complementa,
y palpitamos,
y sudamos,
nos miramos

y bailamos a un ritmo
y nos abrazamos a la vez.
Ahí, es donde no hay tiempo,
espacio,
palabras,
frases,
solo ese perfil perfecto que nos conforma.

jueves

Extracto de un día gris

Camino y camino por las calles de la Zona Rosa. Sin cuerpo, miro las hojitas en el piso, regadas por todos lados, cafés y marchitas. La acera está llena de hoyos (todos hemos visto esas cosas, ya lo sé). Frente a mí, construcciones híbridas entre las grandes casas estilo francés de principios de siglo XIX, convertidas en bodegones mal pintados con colores horrorosos, y la mancha plana de concreto actual. El olor es acre, me pica la nariz, los autos pasan a mi lado, soplando vahos grises y malolientes. Sé que no es novedad describir estas sensaciones, pues todos alguna vez hemos caminado por calles, siendo nada, revueltos con el paisaje, inadvertidos por nosotros mismos, liberados de los pensamientos repetidos y repetidos como clavos en banco. Qué ganas de retroceder el tiempo hacia los años sesenta, cuando abundaban las librerías, las galerías de arte y no era raro encontrarse a Pita Amor declamando (o reclamando, je je) en plena calle. Miro discretamente los establecimientos, para ver donde se me antoja pedir un café, y sentarme un rato a seguir bobeando. Uno no porque es muy familiar, y no quiero a nadie cerca, otro tampoco porque está muy desangelado, y el otro tampoco porque se ve muy gringo. Me topo con una crepería, con un establecimiento de donas, con un restaurante chino (o ¿será coreano o japonés?) no le presto atención. Un aparador de Zara, atractivo, con modelos talla cero. Me siento estratégicamente para poder mirar a la gente pasar, en lugar de ello, miro mis manos y mis dedos, y uso la voz para pedir una taza, quizá dos, luego ¿volveré a ser la misma martillada por las nostalgias? Mejor sigo caminando, viendo los puestos con dulces y papitas, los niños sucios sentados en las paredes, el "viene-viene" me regala una sonrisa, la cual regreso amablemente, las construcciones a medio terminar, mis zapatos gastados.

martes

Querer queriendo

Tengo tantas maneras de decirte que te quiero, que no quiero que sepas en realidad cuánto te quiero, porque no quiero que quieras que te deje de querer por saturarte de tantos te quiero que quiero que quieras como quiero egoístamente que me quieras y si tan sólo tú quieres quererme, quiero que me quieras como quieras tú quererme o quiero que me quieras como tú dices quererme que no es lo mismo decir que querer… querer que lo quieran a uno es quererse a sí mismo con un querer que no quieres que te quieran… todo ésto lo digo: sin querer, pero queriendo muuuucho...


Fácil, ¿no?

A la orilla de mi cama...

Y, sentada en la orilla de mi cama
de espaldas a la ventana que da a la nada
un vecino asomará la vista
y la mía al Universo
al Universo de tus ojos,
al uni-verso (así es mejor)
de tu piel
y de tus pasos.
Hoy mi ambiente es una playa en invierno
un chocolate “inencontrable” en la despensa,
a la orilla de mi cama,
en mi playa en invierno
con un día por comenzar y una noche por soñar
una carta por escribir
un poema sin firmar
el chocolate por morder
y dos te quiero frente a mi taza de café
y tres, y cuatro.
Sin azúcar es mejor…
Y, de vuelta son las seis
solitaria
con un amor aislado de papel
un uni-verso en tinta azul
una playa en invierno.

Y te amo,
sentada a la orilla de mi cama
se me hace tarde
que ya son las seis con dos…

y ya es la hora del café.

domingo

¿Serán los dioses ocultos...?

… ¿o serás tú, DIOSITO?


Siguiendo con la línea anecdotaria, me acordé de una gran frustración religiosa de la que no he podido sobreponerme hasta hoy.

Todo papá, acostumbra enseñarles a sus hijos a rezar por la noche, o por la mañana, o al momento de tomar sus alimentos (pobres niños), en fin, la idea es que nos enseñan a rezar. Para mí era una buena costumbre (verdá de dios que sí), ya que, escuchaba por aquí y por allá:

-Diosito es bueno-.

-Pídele a Diosito (que es tan bueno), ésto y aquello-.

-Ay Diosito, ayúdame-.

-Diosito: gracias por el pan que me llevo a la boca-.


Todo iba bien, DIOSITO era mi gran cuate, hasta que, a mi ma
má se le ocurrió la brillantísima idea de llevarme al CATECISMO.

La cosa fue catastrófica, mientras más me decían quién era DIOSITO, menos lo quería conocer, mi DIOSITO terminó siendo dios, a secas. Nunca pude verle un rostro. En cambio, al que también le rezábamos, era a un pobre hombre que sangraba de manos y pies, y tenía una corona de espinas en la cabeza, que, por la expresión de su cara, parecía que le dolía mucho; yo esquivaba la mirada, me daba miedo, me ponía muuuuy triste… nada que ver con mi Diosito


Mi di osito, a quien además, me acostumbré a decirle: "Señor, tú que estás en los cielos..."; era algo como ésto:



Bueno, más o menos; fue lo más parecido que encontré (en google). En realidad mi Diosito era un graaaaan oso de peluche con cara de bueno, iluminado por el sol, que se asomaba por entre las montañas, cada que yo le rezaba...

pero como todos, crecí.


¿Buscar para encontrar o esperar sin buscar?


A veces, tratando de encontrar algo, que no siempre significa que exista, le hacemos demasiado caso a la lógica que, en ciertas ocasiones está llena de malos pensamientos y nuestro “sentido común” nos juega malas pasadas, que nos hacen aferrarnos a NADA.

Para encontrar algo se necesita de toda una actitud. De tener algo parecido a la fe, y creer en lo que dicen las personas aunque no se mire, de tener la sensación de que esa verdad está ahí, de que existe...

DEJAR de buscar “ESE ALGO” que deseas encontrar, quizá sea en el fondo más saludable que buscar dentro de una tenacidad insaciable, y dejar que las cosas aparezcan para sorpresa de uno o que simplemente no aparezcan, pero que no nos haga daño si eso nunca sucede.

Dicen, que el que busca encuentra. BUSCAR en vano, es desgastante, DESEAR encontrar algo es atroz, pero la verdadera pesadilla es ENCONTRAR para desangelarnos inmediatamente después… y ser eternamente infelices; aunque -como alguien me dijo una vez-, las cosas no sean como parece que son.

Para ti, Paul C.

Sobre la imagen:
google.
http://antisyphus.typepad.com/photos/uncategorized/detective.jpg

sábado

¡¡¡UN AÑO!!!

Pues resulta que estoy muy molesta con mi mala memoria. Los días 28 de cada mes, son (¿eran?) importantes para mí; un 28 es día de San Juditas, un 28 me separé, un 28 hubo un tráfico del mal, un 28… (suspiro…) pero, TODO SE ME OLVIDÓ (sólo me acordé del tráfico del mal). Además, si sumas 2 + 8 es igual a 10, que es igual al número de seguidores que me siguen. (pongan cara de asombro).

El pasado 28 de octubre, cumplí UN AÑO de llevar esta intentona de blog, y, ¿qué creen? SE ME OLVIDÓ. Ya me deprimí. José dice que eso significa (muy lindo él), que no es necesario marcar el número del acontecimiento importante, que todos los días son importantes. Sí, pero no. SÍ, porque en realidad TODOS los días SON importantes e irrepetibles, pero NO porque siempre tenemos, cada quien, NUESTRAS fechas importantes. Un cumpleaños, un aniversario, el día de San Juditas, el día en que abro mi blog, por ejemplo. (Ayyyy, me sigo deprimiendo…)

Bueh…, ya que me confesé, me enojé y me deprimí, quiero agradecer a toooooooooooooooooooooodos (los diez) lectores de mi bitácora (me siento como Seño México), sin ustedes, nada habría sido posible… (ajá...), pero siempre es reconfortante llegar y ver que hay un visitante o comentario nuevo en la bandejasss (eso sí). Gracias por seguir mis intentos de poeta de banqueta; alguien me dijo sabiamente por ahí que tengo el talento más no la técnica. Seguiré en la búsqueda de ella, ojala la encuentre pronto. Empecé este blog sin nada claro, y sigo sin nada claro aún (a pesar de las 154 entradas). Gracias a los que me tienen en su lista, gracias a los que guglean algo y llegan de puritita casualidad, gracias a los ya me tienen afecto, gracias a los que llegan de otros blogs, gracias a quienes leen con una tacita de café a un lado, gracias al amor, al desamor, a la pasión, a la verdad, al desasosiego, a la esperanza, al sexo, a la tristeza, a la vanidad.

A TODO y TODOS los que forman parte de esta bitácora en línea que es parte de mí desde hace UN AÑO (cuatro días) ¡¡¡MIL GRACIAS!!! Acá seguiremos hasta que no sigamos.



(Aquí, deberían entrar los aplausos).



jueves

Ándenlessss...

Con la novedá de que acabo de descubrir en un blog amigo la función o (gadget) de “seguidores”… A manera de comentario personal, pues, me gustaría rete hartísimo ver algunas (2) caritas asomadazas por ahí; ya saben, pa´ continuar con el vanidoso, egocéntrico y jactancioso mundo blogeríl oséase, una linda y fluida experiencia social.

Ándenlessss, ¿sí? ¿sí?


Bueno, si no quieren pus NO y ya… nadie los obliga…

Pero…

¿¿¿SÍÍÍ???





(wuuuuujú
, soy la primera en seguir mi blog, je je)

¿y ahora quieeén, si no soy yoooooooo...?

miércoles

Sin nombre

Mi narcisismo sin Narciso
El amor dicho
Sin nombres,
sólo un cuerpo desnudado
transmutado en utopía.
En mi universo aislado
cercenas el mundanal ruido
de una realidad desrealizada
de un amor encarnado
en tus ojos
en tu voz
en la desnudez del alma.
Signo inverso de novela
que se marchita y muta
aquí dentro
por mi necedad
por mi estupidez
por mi afecto a lo absurdo
.
sí,
.
punto.

lunes

Recuerdos y recuentos

Hace algunos días, mientras miraba detenidamente mi abdomen, con las marcas propias de la maternidad; me detuve a pensar en mi ombligo. Pensé en esa conexión tan importante tanto con el ser que te dio vida a ti, como con los seres a los que les has regalado vida.

Es muy difícil dar fechas exactas en que esas personitas comenzaron a ser “ellas”, con un nombre y con un apellido. Se convierte en maravilla recordar que alguien tan pequeñito dependa totalmente de ti.

El recuerdo de ver su carita atónita cuando tuvo de frente el primer arcoiris, o la sorpresa del vuelo de la mariposa que se posaba en el filo de la ventana. Qué puedo decir de su primer diente, o sus primeros pasos. Recuerdo que, cuando empezaba a caminar, le compré un banquito de apenas centímetros de altura, y, cada que se sentaba en él, ya no lograba levantarse por el miedo a caer; hasta que yo llegaba al rescate. Recuerdo con nostalgia también, que su primera palabra fue: Pa-pá, (y no le guardo rencor, je je), me congratulo por haber alimentado ese amor hacia su padre.

Yo era sabia o una sabelotodo -como siempre me decía-, porque respondía a todos sus “por qués”.

Tenemos el mismo cabello y sacó mi nariz. Nuestro perfil es parecido y si nos fijamos bien, hasta la risa es un poco similar. Y cómo no serlo si es parte de mí. Siempre le enseñé a sonreír, por oscuro que esté el panorama. Le enseñé que una sonrisa franca te ayuda a estar siempre de pie. ¿Recordará los ataques de besos cariñosos? ¿Se acordará del llanto desesperado porque en pre-escolar no le salía el número dos? ¿Recordará mi serena filosofía de curarlo todo con un abrazo, leche fría y galletas de chocolate? Debo confesar que yo sigo utilizando ese recurso, y, cada que remojo una galleta en la leche, me acuerdo de ella, (no sé cómo lo lograba); pero toda su carita terminaba llena de chocolate. Espero que mis terapias galleteras hayan ayudado un poco a atravesar los momentos difíciles.

Hoy ha crecido, y ha decidido. Le miro, y le admiro. Me enseña a diario un mundo extraordinario y, con todos sus bemoles, nunca le dejo de aprender…

sábado

Aquí

Aquí, espero.
Tratando de dibujar el brillo de tus ojos
la mirada perfecta
del amante
del silencio
del testigo del reflejo de mi alma.

Aquí te espero.
hablándote en voz alta
buscándote en un sueño
recreando el candor de tu abrazo.

Aquí, espero.
Imaginando sombras
que asemejen tu silueta,
cómplices
entre espíritus adormecidos.

Son mis alas,
las que me hacen volar hasta alcanzarte
y me convierto en ave silenciosa
que espera la luz del día
y, a las once en punto,
impaciente sentir tu amor
que me mantiene viva.



lunes

Y te amo


Un silencio.

Qué desastre hay debajo de mis ojos
de momento se humedecen
entre un te amo reprimido
y el enorme silencio
por debajo de la piel.

Y te amo.
Como amo las distancias entre tus ojos

cada pliegue en tu piel,
como amaría tu desamor…

Y amo ese silencio que me hiere
de dos palabras que no sabes juntar.

Amo cada letra ilegible,
cada carta
jamás escrita para mí.
Cada risa y cada diente
cada átomo de tu ser.

Y te quiero
con mis manos
con mis uñas

con mis muslos
y mis dedos.
Y cada labio entreabierto
cada beso invisible
cada palabra no dicha
cada frase incompleta...

Gracias de nuevo
por recordarme
que soy un bicho raro

Que dice todavía: Te amo



domingo

A los 73 años...

Las gotas caen una a una sobre mi rostro, un rostro salpicado de manchas de edad acompañado de líneas dibujadas con pincel. Líneas que, con los años se han ido remarcando y son el reflejo de la calidad de los momentos que me tocó vivir.

En abril próximo cumpliré 73 años.

Aunque gozo de buena salud; mi memoria empieza a fallar, las rodillas en ocasiones no responden y camino con dificultad. No me he olvidado de reír, de cantar ni de bailar; incluso tomo clases de danzón, salsa, cha cha cha y, desde hace cinco años que, me reúno a bailar con señores y señoras de mi edad en la Alameda Central, como ritual todos los domingos. Si no fuera por esos domingos, ya me habría vuelto hipocondriaca, inventado no se cuantas enfermedades para llamar la atención de las personas que me rodean. Mis hijas se han casado y se han olvidado de llamar; el día de mi cumpleaños se ha convertido en toda una ceremonia. Es el día que llegan a casa a visitar para partir un pastel, quizá me inviten a comer. Ese día, las miro más hermosas, exitosas y realizadas, cada quien en lo propio. Es el día en que recibo besos, regalos y soy tratada hasta con cierta delicadeza, ternura y amor.

Vivo sola, más no en soledad. Sigo con mi compañero quien, desde hace más de treinta años, ha recorrido las calles del Centro Histórico conmigo en la búsqueda de aventuras; de recovecos agradables para sentarnos y compartir el pastel; de entrar en librerías de viejo y ahí separarnos, tomar cada quien un camino, como dos extraños, para después juntarnos con un tierno beso habitual y salir del lugar sorprendidos y gustosos del tesoro encontrado. Desde hace más de treinta años transitamos por calles y avenidas tomados de la mano, comprando cachivaches maravillosos aquí y allá. Conozco sus manías y obsesiones como si fueran mías. Desde hace más de treinta años mi compañero se volvió mi camarada, mi amigo, mi compinche, mi colega y hasta mi maestro.

A mis 73 años, con un cuerpo de alguien de 73 años, me siento aún atractiva. He aceptado el paso del tiempo y la mella que hace en él. Mi pecho no es apetecible, ya no está erguido. Mis piernas firmes, producto de las largas caminatas, han sufrido merma en su masa muscular. Mi abdomen se ha recubierto de grasita poco agradable a la vista y el espejo me trata con crueldad. Con todo ello, mis acciones, apropiadas a mi edad, hacen que me vea a mí misma –y a otros-, como un ser todavía sexualmente activa (los jóvenes que lean esto harán expresión de horror).

Recibo mes con mes una pequeña pensión con lo justo para vivir. Me he inscrito a cuanto programa sale de ayuda por parte del gobierno. Siempre me dio temor llegar a vieja y ser una carga, así que, me preocupé por guardar unos cuantos centavitos.

Tengo 73 años, con una lluvia tupida golpeando mi piel, en un domingo cualquiera, recobrando el aliento sentada en una banca de la Alameda Central y con la mano asida a mi compañero de hace más de treinta años, llega a mi mente la certeza de que pronto entregaré el equipo. Debo confesar que cada día es un gran logro, me lleno de contento al mirar hacia atrás para volver a decir: Todo ha valido la pena…

Es tarde, me incorporo y me apuro. Abro mi sombrilla. La comparto. Mientras caminamos a paso lento y con escaza agilidad, vamos charlando, recordando y repitiéndolo todo (como hace más de treinta años) hasta llegar a casa…

martes

Mi escritura espejo



Soy medio sorda y además soy zurda. De niña siempre me miraban diferente mis compañeros, pero no por escribir con la mano izquierda, sino porque para mí era mucho más sencillo hacer los trazos iniciando de derecha a izquierda y con las letras invertidas en ese mismo sentido.

-Óooooorale, escribe en clave-, decían mis compañeros.


Muchas veces me llamaban la atención mis maestros por escribir de esta forma que, a mí, me hacía sentir mucho más cómoda por el curso y sentido de las formas y redondeces de las letras. Al ser regañada por mi “peculiar” forma de escribir, muchas veces me sentí tonta, triste, desmotivada... (gracias al criterio de los profesores de entonces).

Je je..., ahora me gusta y hasta la uso en mis apuntes diarios.

Además, de chavita, no sólo escribía en espejo, sino que, cada vez que pasaba al pizarrón escribía con la derecha, no por imposición, era más bien por tratar de ser como todos los demás y que no notaran mi desorden de escritura; pero nunca llegué a ser totalmente ambidestra, aunque tengo suficiente fuerza y destreza en la mano derecha.

Debí esforzarme un poco más..., sigo practicando.


lunes

Una carta


Hoy, amor, me duele la garganta, me siento febril y tengo los ojos acuosos. Creo que enfermaré. Mis defensas andan débiles o quizá sea el resfriado anual el que acecha. Ya qué, no me puedo quejar. Generalmente gozo de buena salud; soy de buena madera. Esa sería la razón más lógica para mi malestar, es decir, que algún virus haya entrado en mi cuerpo, lo esté invadiendo para noquearme y contar en regresivo hasta llegar al cero. Al CERO, a la nada, próxima a la carencia, a la nulidad..., a fantasear con nadie.
Nadie quien me acompañe a beber café humeante al tiempo del pastel compartido. Nadie que se siente junto a la mesita de estar y se sumerja en el sillón de resortes débiles (en el que nos dimos tanto gusto ayer). Nadie con quien viva su etapa lunar como propia y el tiempo que no es tiempo pase sin importar si es de día o de noche. Nadie a quien desearle buena suerte, buen día, linda noche. Nadie de quien repase una fotografía desgastada, casi transparente por tanto manipular.

“Nadie”. Saturado de “nadas”, de “nuncas”, de “ningunos”. 

Hablando de retratos y de rostros, trato de buscarle un buen sitio al tuyo entre mis dioses familiares que habitan en la mesita junto a mi cama y así poder mirar libremente las caras de aquellas personas que tanto amo y admiro. Pensándolo bien, pondré el tuyo bajo llave, en una cajita de madera fínamente pintada a mano, en la repisa más alta de mi cuarto. Y la guardaré celosa. Sí, ya sé, así soy de egoísta cuando me encuentro enamorada, es de esta manera mucho más llevadera y ligera la ausencia.
Me emociona imaginar el baile de tus ojos al leer estas líneas y, saber que sabes bien que eres el destinatario de ellas. Me descubro inmensamente feliz planeando el encuentro con tus ojos y la concesión de un beso anticipado largo y húmedo. No te extrañe que no deseé uno, después del primero, los demás son adicción.

¡¡¡Ash!!! ¡Maldito y cursi estilo medieval! Pero debo confesar que así soy y así escribo cartas de amor a mis amores. Lo uso con frecuencia y me disgusta, siempre desdigo lo que digo y no digo lo que quiero decir. Es cursi, soy patéticamente cursi y anticuada; sé tolerante, por favor.

El día terminó, y me gustaría saber lo que haces en este momento, qué libro tiene tu atención, qué pensamiento queda atrapado en tu sien, con qué frazada te cubres del frío...

Por lo pronto, mi “Nadie” te dejo mis besos, mis palabras y mi voz; que, en realidad son lo único que tengo.

Tuya,

María


lunes

Se le llama MELANCOLIA

Por un lado, temor, tristeza, sensación de soledad, sensibilidad al desconsuelo y abandono. Por el otro, romanticismo, evocación obsequiosa y recurrente…, traer momentos de un pasado, ya sea inmediato o añejo, pero que te crea fugas en sentido de la realidad, en el aquí y ahora.

Se origina como un estado mental que va carcomiendo el cuerpo como una larva devoradora hasta que, finalmente, se traduce en dolor físico ya fácilmente ubicado y detectado por los sentidos. Pese a lo que se pueda creer, no necesariamente la sensación es del todo catastrófica o desagradable, devastadora o ruin. Es un error creerlo y hacerlo creer; es como el afecto a comer un helado y sentir que el frío quema la sien hasta el mareo (pero no lo dejas), como el gusto de picarse las orejas y disfrutar del dolor-placer que ello nos provoca, es como tratar de entender la afición por los sabores agridulces y disponerse a describirlos…, tratar de explicar la dicha de estar triste todo el tiempo es una tarea casi imposible.

Muy difícil de entender por las personas, muy difícil explicárselo uno mismo.

¿Masoquismo apremiante, en ocasiones vivificante? ¿Eso existe? ¿No suena contradictorio? O, ¿También me lo inventé?

Sé que el gran estimulante para la melancolía, la salvia vital, su mayor combustible sin duda es el OCIO. Escribirlo sirve para tratar de entender lo inenarrable.

Esta cartomancia melancólica no es del todo con sentido amoroso; es también esa sensación de vacío incesante, esa añoranza sentida por un romanticismo no compartido, es esa frustración de una maternidad no bien consumada; es darle más importancia a lo que NO sucede, que a lo que SÍ sucede, así nomás, de manera azarosa.

Ocuparse por lo que NO sucede.


Preocuparse por “lo que NO” sucede, en lugar de darle más peso a “lo que SÍ” sucede...PATÉTICO.

¿Acaso mi mal habrá mutado?

¿Será que ANGUSTIA es su nuevo nombre?


… Bláh… soy una freak en busca de sentido

jueves

¿Y si lo dices cantando?


Anda…, dígalo cantando.

Una canción es un poema al que le ponen música; se puede expresar todo lo poco expresable, y, resulta un recurso muy utilizado por quienes no tenemos el poder de decir lo que queremos decir…, no importa si es buena o mala, ¿eso quién lo decide? Cada canción cuenta una bella historia ya sea de manera dulce o dolida pero muy rítmica y sensorial…

La canción es a la poesía como la poesía es a un beso; nunca se sabe si la alegría es 100% compartida...

Invito a todos los que quieran escribir un fragmentito de una canción para decir eso, que no sabemos como…

¡¡Dígalo cantando!!

Aprovecho la ocasión para tapar "baches" musicales

martes

Eco


Sus mejillas
Tu aroma
Su voz
Granos de café
Dos polos
Una historia
Tus dedos en el remolino de su pelo
Un beso no anunciado
Tus manos
Sus pechos castos
Saliva
Su sexo
Un último aliento
Amores mentirosos
Silencios
Luna llena
Un adiós

¡Asesino!

Mataste a su mirada desahuciada de amor...

lunes

El instante...

Esta noche no me ames...

Sólo toma mi mano, sólo seca mi llanto
Sólo deja que pose mi cara en tu pecho
y que mis ojos se queden quietos
tras el beso tibio que recreo en cada ausencia.

Hoy, mi única posesión es el instante:
el instante que sobrepasa…

Nada me aflige ya, he sido directa y honesta
frágil por dentro, engañosamente bella por fuera
como la rosa, como el rojo del vino
como la sangre, como el cáliz bendito.

Mis remordimientos son ligeros,
como los pétalos al caer.
No, no hay que preocuparse
porque así como las rosas que hoy abrieron
regalaron su aroma y matizaron los campos,
tras la intensa lluvia del otoño
habrán dejado su semilla y se habrán marchitado.

Así que, hoy, mi única posesión es este instante:
Este instante que me sobrepasa…

Si duele...

Auch.

Me duele el cuello. Tengo tortícolis (creo).

El sábado por la noche, justo en la pista de baile sentí que, el cuello o más bien el área del trapecio se puso tenso y duro. Desde entonces no me ha parado de doler…

Yo sé que al mundo entero le ha de valer gorro que me duela la uña del dedo meñique, pero la cosa es que, me han dado los consejos más variados para aliviar mi malestar: un masajito con aceitito y todo, o que quizá debería quedarme inmóvil en casa con una pastilla pa´ desinflamar. Dicen que si le rezo a la Divina Providencia o a las Almas Benditas del Divino Purgatorio se me irá pronto el dolor. También me dijeron que un apapacho de alguien que me quiera mucho hará milagros, o que de plano debo volver a la pista de baile, para volver entrar en calorcito…, pero, mi compañera Edith Parra dice que eso se arregla si te frotas en el cuello unos chones que te acabes de quitar…

Y, pus… ¿Qué creen…?






¿Algún otro consejo?

martes

Pantalla de cartón

Vía José Hernández, nos llega la invitación a la presentación de su libro "Pantalla de cartón".

Si bien a José Hernández le conocemos por su cartón diario en La Jornada, o por sus monos infamantes en El Chamuco, o por ilustrar semanalmente el Monosapiens de una revista más o menos conocida de nombre Proceso, en este libro nos da una muestra de otra de sus grandes pasiones: El cine.

"Pantalla de cartón" reúne alrededor de 50 caricaturas tanto del cine mexicano (especialmente la Época de Oro) como del cine internacional que a lo largo de 18 años José Hernández ha ido elaborando, desde La Vitola, Resortes y Tin Tan, hasta Martin Scorsese y los hermanos Coen.

Hernández, además de haber estudiado la carrera de Artes Plásticas en la ENAP, estudió cine en el CUEC, y es el CUEC quien edita este libro en el marco de la celebración de su 45 aniversario.

No me queda más que hacer extensiva la invitación que el buen José nos hace para este jueves 4 de septiembre a las 7 de la noche en el Museo del Estanquillo (Isabel La Católica 26, esquina con Madero, en el Centro Histórico). Serán Rafael Barajas El Fisgón, Antonio Helguera, José Felipe Coria y Armando Casas quienes presentarán el libro.

Habrá vino de honor (aunque el autor nos acompañe con una refrescante naranjada de limón) y firma de ejemplares (creo), además de compartir con este monero que es todo una monada...


Sobre la imagen:
La imagen y algunos datos
me los robé de la bitácora del autor.

(espero no se moleste)

domingo

Como Dios manda...

Hace algunos años, me enamoré como una niña que jugaba a ser mujer. Con el paso del tiempo aposté mi vida entera a sembrar, a cuidar y a crecer…, se supone que así es el ciclo.

Con muchísima tristeza me di cuenta que poco a poco, todo en lo que yo creía se iba desvaneciendo y se me escapaba por entre mis dedos... el amor finalmente acabó…

Mucho tiempo la pasé con la daga clavada, con aquella melancolía de los tiempos de bonanza, con la mirada perdida y la sonrisa tan sólo dibujada…

Luego, conozco a alguien. Alguien con un pasado también, alguien que por azares del destino se fija en mí y me doy cuenta de lo equivocada que estaba: no necesito apostar. Las apuestas ahora son parte de un juego; una cena, un libro o un disco quizá. ¿Sembrar? No, para sembrar se necesita mucho tiempo de conocer el terreno que se pisa, aflojarlo y prepararlo para lograr una buena cosecha. Lo único que ahora siembro son actos de amor, miradas que invitan a ser su cómplice, admiraciones y aprendizaje. Hoy creo que, cuidando con respeto mis ideas y las suyas el crecimiento será mutuo; sin papeles, anillos, vestidos…, porque en verdad: le amo como Dios manda…

sábado

Solos contra el mundo (The Bubble)



Esta noche, camino a casa, me desvié un poco para ver qué me ofrecía la cartelera de cine. No había muchas opciones por la hora. La decisión estaba entre “Solos contra el mundo” (Israel 2006) y “Rojo como el cielo” (Italia 2005).

Y que me meto a ver las dos, bueno, primero una y luego la otra...

Si bien, las dos me agradaron mucho; “Solos contra el mundo” fue la primera que vi y de las dos, la que más me gustó...


Cuenta la historia de tres jóvenes amigos, Lulú, Yali y Noam que comparten un departamento en Tel Aviv. Ellos, en un intento de hacer a un lado los conflictos políticos que enfrenta su país, son continuamente criticados porque pareciera que viven en una especie de burbuja, ya que, están dentro de una sociedad que simplemente no comprenden. Noam, después de haber concluido su servicio militar, pierde su pasaporte en punto de inspección israelí, mismo que el buen Asraf, palestino, le devuelve. Se despierta un romance tipo Romeo-Julieta gay, uno israelí y el otro palestino de familia muy costumbrista y ortodoxa.

Es una película divertida, emocionalmente te sacude, es una historia de amor y también una historia donde la identidad sexual juega un rol importante en un país donde la homosexualidad está fuertemente condenada por cuestiones religiosas.

La fotografía no es nada sorprendente ni tampoco los exteriores... (no sé mucho de eso pero el comentario se lee muy acá). Je je

Shalom

A´i les dejo el trailer y luego les cuento de la otra película…

(Ha-buah/The bubble)
D: Eytan Fox.
I: Ohad Knoller | Joe Sweid | Daniella Virtzer | Alon Freidman | Zohar Liba


martes

Rompecabezas

De niña: unicornios y fantasías
demasiada imaginación, decían...

De adulto: historias inventadas
esquizofrenia avanzada...



Cómo hacer a un lado
al tirano del orgullo
de la estupidez y sin razón
al delirio que enardece;
crece y empobrece.


(y todo lo que termine en "eSe")


No quiero decir “lo siento”
porque sí ha sido mi intención
desde el fondo del abismo emerjo
intentando jalar aire,
cerrar los ojos, y saber pedir perdón

Dicen;
que nunca es tarde
Digo;
que ya lo es...

lunes

Lo confieso

Me obligo a confesar que todo lo que escribo es muy malo…, qué se le va a hacer.

Sólo puedo inventarme improvisados versos cursis.
La lluvia me tiene cansada, mi vida me tiene cansada, mis textos malos me tienen cansada.

Debo confesar
que los monstruos del pasado me persiguen
se detienen a un lado mío
y siento su vaho resoplando sobre mi nuca

Debo confesar
que desde niña le temo a la lluvia
como temo al llanto,
a la inundación y a la enfermedad.

Debo confesar
que soy un rotundo fracaso,
que no produzco nada firme
pero, Ah, cómo reproduzco
telarañas de mi mente.

Debo confesar
que me enamoré como enana,
que descubrí a Aute apenas;
y que hacía más de 20 años que no lloraba
con una ridícula canción de amor.

Debo confesar
que mis ojos son de anciana
pues 100 años tengo de vida
resumidos, encapsulados en 36.

Confieso que bebí un par de cervezas
que amé y me amaron
y fui feliz por instantes…
pero tengo un nudo en la garganta
y no puedo gritar, pero lo debo confesar.


Ya para terminar, querido lector imaginario, debo confesar que son los monstruos del pasado, que vienen, se burlan y me dejan sus malas pasadas…

Otro pensamiento...

Sonrío a un pensamiento oculto en tu regazo, te querré besar mientras dejo caer mi blusa con la desesperanza de la soledad que acompañará al final. Desnuda caminaré sobre una nube cristalina amenazante de una lluvia fría pero que arde y se evapora sobre mi piel, como tú, como tus besos. Llegaré al fondo de un abismo, en el cual solo se aprecia la humedad de un abstracto negro profundo, lleno de placeres dormidos, que lentamente irán despertando para ti, donde no tengo boleto de entrada, a donde llegué tarde…

La mañana está por llegar y el día nos despertará desnudos sobre la mar.

Mio

Es completamente mío
el placer de arrullarme en tu vientre
simular paquetes de caricias
que recorren mi sonrisa y la parten a la mitad
con un beso frágil de cristal
en la noche profanada del 28.

El orgasmo es mío
estremecer mis manos al tocarte
humedecer mis labios al besarte
de a poco
hasta el amanecer
para desfallecer y renacer
tibia aún, sobre tu piel…

domingo

Marías...

Sí.

Soy muchas personas en una: puedo ser la amiga, la enemiga, la que llora sin motivo. Puedo ser la solitaria, que brinca de lo efusivo, de la felicidad, del júbilo a la agonía, la que crea y destruye. Puedo ser activa y pasiva, puedo pasarme el día tarareando el ritornelo de la canción más triste del mundo. Mi mente puede tener la capacidad de retener los detalles más insignificantes, pero también puede desechar lo importante; eso es un gran problema que me hace parecer tonta. Pero ¿Quién mide la inteligencia? Acaso, ¿Soy menos inteligente porque no reacciono como lo harías tú, o él o ella? Soy de las que disfruta de las insignificancias como el sonido que emiten las teclas de mi portátil ahora mismo al escribir estas palabras. Amo las palabras raras, las que nadie dice, las que nadie escucha, las extravagantes, las sinsentido, pero también utilizo las palabras rudas, las insultantes, viles y groseras para delinear mis posturas. Puedo ser de las que escuchan, sé hacerlo con mucho respeto y humildad, pero no sé hacerme escuchar. No puedo salir de mi propia escafandra y hacer retumbar mi voz. Soy de las que se vuelven pasionales y profundas en un tema y con facilidad emergen a la superficie, de las que admiran a las bobas que hacen reír al mundo, pero se niega a aplaudir como foca ante ellas...

Soy de las que pocas veces se enamoran, pero cuando lo logran se convierte en una entrega total. La entrega en la que el cuerpo y los sentidos se abren para dar. De las que sueñan que abrazan de noche, de las que escriben versos cursis con el nombre del amado entre líneas. A las que les brillan los ojos de tristeza y aguardiente por cada ausencia de “te amo”, de las que pueden arrojar al vacío el pundonor, de las que un beso lo pueden traducir en obra de arte, y hacerle un monumento al artesano creador de ésta. De las que no creen en el matrimonio, pero que pueden vivir leales como feligreses a uno solo. De las que pueden mirar tiernamente el cuerpo del amado recién duchado y encontrarlo hermoso. Soy de las que no dudan en pedir un recuento de su vida y que me tome del brazo mientras lo hace. Soy de las cursis, que disfrutan las palabras cursis. Y suspiran, y en cada suspiro hay nostalgias. Soy de las que quiere conocer el detalle; cómo toma el café, qué aromas le gustan, mirarle mientras duerme y volver a abrazar. Soy de las que recuerda sus gestos y que pone especial atención a la precisión de sus manos mientras habla. Soy de las que sufre entre cada despedida, pero que le aterra pasar la noche y perder los momentos que a cuentagotas caen justo en su boca como ambrosía.

Soy todas esas personas (y seguramente hay más) atrapadas en este cuerpo de 1.58 quizá sin forma segura, ni personalidad, ni definición, incongruente, inconexa, pero, también soy de las que con suerte al término del día se repiten: hoy fui feliz… y ya.



sábado

Maldita TV


Hoy es sábado… desde que llegué, me la he pasado embarrada en mi cama. Sólo me he levantado para comer y para …, em… descomer.

Uhúm…, ¡un excelente día para mirar televisión!

Pero…

¡Diablos!

¡No sé mirar televisión...!

Buehhh…, ¿No encuentro la complicación en sentarse a mirar televisión? Todos lo hacen…, y sin un manual a seguir…

¿Qué tan difícil puede ser apropiarse el control remoto y cambiarle a los canales hasta encontrar algo de mi interés? Hoy en día hay muchísimos canales, muchísimas opciones. Seguro encontraré algo.

Wooohooo… Ahí voy…



¡!


¿?


¿?¡!

Pues, no encuentro a Los Simpson…

No me interesan los chismes de la farándula…

¡Las películas están ya empezadas!

¡No quiero decorar mi casa!

¡Mi guardarropa lo decido yo!

No se ve nada más que los juegos olímpicos…

…Me empiezo a fastidiar.

¿¡Qué pedo con los canales de música!?... Cada vez están peor…

¿Y los animalitos? (Chale, los animalitos de los ricos viven mejor que yo).

Ya ni los comerciales me emocionan…¡Por dios!

*Enflaca, estás gorda, nuevo dispositivo para disimular la llanta (anuncian una faja horrenda, pero quesque muy cómoda...)

*El video nuevo de Luis Miguel (¡Qué diablos me importa Luis Miguel, ni me gusta Luis Miguel!)

*Una línea caliente para hombres calientes… Ppffffffttt… chicas hablando cachondo

*Cientos de consejos para conquistar a la chica de tus sueños llegarán a tu celular (obvio por una corta)

…, y así puedo seguir y seguir y seguir…

Ya me puse de malas; creo que no sirvo pa´ ver tele… ¡diablos!

Tengo mejores maneras de perder el tiempo sin que:

*Me sujeten a horarios para ver lo que me gusta.

*Haya pasividad o aislamiento de mis opiniones (no puedo ni expresar ni saber qué piensan los demás con base en tal o cual tema, nomás veo)

*La televisión abierta le falte al respeto a mi inteligencia (especialmente, "Tehipnotiza" y "Tusumisión Alteza")

Creo que hoy ha sido un muy mal día para ver tele. Quizá cuando me vuelvan a dar ganas, tenga mejor suerte, por lo pronto, tendré que seguir aguantando que algunos conocidos me miren como si fuera marciano porque desconozco en qué va la novela de las 9, o porque no veo al "galán" que da las noticias todos los días por la mañana. Ni modo, así es esto...

Mejor voy a…, ESCRIBIR ESTA ENTRADA.

(…, y a seguir perdiendo el tiempo)

martes

...la culpa la tienen todos

Agrio el sabor que queda en los rincones de mi boca. Ese sabor amargo, acibarado como el sabor a bilis, sabor a enojo, a hiel, a mal humor. Presa de un mal día, presa de la gente, de la labor; de mí. Presa de mi tendencia a engordar y al mal presagio que mi horóscopo tenía preparado: la Luna regida por Venus; yo que sé de esas cosas pero es más fácil echarle la culpa a los astros, a mi tendencia a la obesidad, a Dios, a mi mala suerte, al olvido, al gobierno, al sistema... al PEJE; a quien se deje por todas las cosas malas que ocurren a diario. El enojo por mi escaso talento, por mi falta de concentración, por mi mala memoria, por mi falta de compromiso, por mi gusto de perder el tiempo, por mi afición de andar sin rumbo descalza, por beber cerveza y comer chatarra, por desayunar-comer y cenar galletas, que incrementan mi obesidad, por mi nihilismo, mi poca fe, por mi nulo interés en los Juegos Olímpicos, por la flacidez de mi abdomen…, por la calavera tatuada que llevo en mi frente a la que esquivo hábilmente a diario.


sábado

Entre aromas a viejo...

Sus hombros se rozaron, uno pedía el permiso del otro para poder librar el paso. No hubo contacto más que el de dos personas que se cruzan sin mirase siquiera a los ojos; como ocurre con los millones de personas de las que no recordamos su rostro; son tan solo seres que comparten las calles, las avenidas, los bares, los parques, las librerías.

Un aroma a viejo era el que destilaban los libros que habitaban el lugar. Libros apilados en estantes viejos; viejos ávidos de manos frescas que se atrevan a recorrer el lomo raído a manera de caricia. ¿Cuántas manos, cuántos ojos habrán devorado las letras aplastadas entre dos pastas duras? Duras como gendarmes, duras como guardianes, como esfinges, dispuestas a permanecer por siglos vigilantes de las letras, para que no escapen y se mezclen con otras. Bien parece que tuvieran vida, un par de manos, de pies, un par de ojos. Ojos como los que sortearon el hombre de gafas negras y la mujer de cabello largo marrón, también con gafas; el momento preciso en el que sus miradas se cruzaron. Un contacto de pupilas escondidas detrás de cristales cómplices de su verdadera identidad. Las miradas expelían fuego, pasión, libido escondida, escondida como sus pensamientos, como su sexo, escondida como sus defectos y manías, escondida como las manos que roban o la vergüenza de saberse descubiertos.

Dos historias, dos vidas se encontraron en aquel sitio que huele a miles de abuelos enfilados. Dos vidas paralelas cuyos ojos lanzaron hilos que se entretejieron en concordancia, y las distancias se volvieron pasos y los pasos a centímetros de dos bocas dispuestas, hambrientas y sedientas. Y el aroma a viejo se difuminaba mientras aparecía el olor del aliento compartido. Un olor suave que invitaba a un beso tierno entre dos extraños rodeados de historias, de ojos que leyeron las historias, de almas observantes, vigilantes, testigos de las caricias prohibidas que secundaron al beso tierno, al beso que mutó para convertirse en unión. Miran a su alrededor y no hay ojos lascivos. Dos extraños que regalan sus cuerpos y se hacen el amor, las ropas no estorban, ni los libros que los encubren. Se aman entre aromas a viejo, a sexo, a la combinación de sus alientos. En el acto dos o tres libros caen para alertarles que no estaban solos, no parece importarles; les importan las dádivas de sus manos generosas a sus pieles encendidas. Encendidos como los hogares que los esperan; pero en ese momento Dios no les dio otra cosa más que sus cuerpos. Nunca apartaron sus miradas. Se hicieron el amor como si ya se conocieran, como si en otra vida hubieran sido amantes, con los mismos destinos, con los mismos recuerdos. Esa memoria nunca quedará en el olvido, o quizá sí.

Sin decir palabra, entre miradas complacientes se dijeron adiós. No se volverán a encontrar, y si lo hicieran; no se llamarían por su nombre. No sabrían como hacerlo pues no conocen ni sus propios sonidos, ya que sus cuerpos se comunicaron sin voz, y se amaron. Se amaron como un hombre ama a una mujer; no como el padre, o como el amigo, o como se le ama al recuerdo. Se amaron como se le ama a la literatura y por amor a la literatura lograron fundir sus almas junto con las almas de miles de viejos que fueron silenciosos testigos, casi cómplices, partícipes de la unión del hombre de gafas negras y la mujer de cabello largo marrón.