sábado

Después de una noche... o dos


¿Qué sigue después de una noche?

ya sé, ya sé... la mañana, sin duda...

Pero..., ¿Qué sigue después de haberme mirado a fondo y muy detenidamente?

...

...De haber descubierto que llevo arrugas alrededor de los ojos
y unas enormes ojeras de desvelo que ni el más poderoso maquillaje logra cubrir...
Que tengo un par (...er...bueno..., sí, lo acepto... unos tres o cuatro) kilitos de más depositados en mis caderas... y en mi abdomen descubriste un bultito -o mejor dicho "barriga"-.
Que mis dientes no son perfectos, pero, les gusta hacerse presentes en una sonrisa...
Que mi cabello es rebelde y ya no hago intentonas de mantenerlo en su lugar...
Que no soy nadie, y que platico sin parar...
Que mis piernas son algo zambas...
..., y por si fuera poco, que mis debilidades son más fuertes que yo...

... y lo que falta


¿Que sigue?

...

...

..., sólo espero que al abrir realmente los ojos no te asustes:

Caigo...

.......

....

..

.

.

.



¡¡¡¡Pafff!!!!

.

6 comentarios:

Perséfone dijo...

Lo mejor es cuando en lugar de salir despavoridos te dicen que estas preciosa. Eso si debe ser verdadera amor ¿no crees? Jaja

¡Me gusta tu blog!

Un beso.

Fabiola dijo...

jajajajajaajajaja Ayyyy Maríaaaaa

Sonó a Cenicienta después de las doce de la noche. jajajajaja. Me sigo riendo. Seguramente a la mañana siguiente tus arrugas, tu panza y tus ojeras le encantaron.

Pos si estás retechula tu

María dijo...

Perséfone. Hola.

Sííí..., fue justo lo que dijo. ¿Y después? -¿Qué pasará, qué misterio habrá?-...
Considérate bienvenida para cuando quieras pasar.

Gracias por tu comentario


Fabiola.

La neta, la neta... Me gusta que me lo digan... (pa´ qué lo voy a negar)

beso

Exenio dijo...

Hey, espera... siempre se puede usar un paracaidas!!!

(o no??)

Lo bueno nunca dura para siempre, pero su recuerdo vale la pena tenerlo presente siempre...

Hernández dijo...

Yo creo que él el pensó exactamente lo mismo que tú pensaste cuando viste tooooodas sus imperfecciones. Que a pesar de ellas –o incluso por ellas mismas–, te quiere muy tiernamente...–entre otros adjetivos–.

María dijo...

Exenio.
El paracaídas amortiguará la caída; mas no el golpe.
Creo que en vez de caída libre, deberemos estar preparados para volar -con todas las fallas-.
Pero tienes razón; es el recuerdo lo que queda siempre.

Saludos.



José.
Hola. Pues si realmente piensas que él piensa lo mismo que yo pensé, tenemos buen éxito, porque lo que yo pienso que no quiero que piense ni que me piense pensándolo a cada momento.

(no se lo digas a nadie)

¿Realmente piensas que pensamos igual?...

Un beso