domingo
Requiem in pacem
Respiré hondo y dejé de pensar en esas cosas (para pensar en otras).
Decía que, volví al rincón reflexivo de la infancia. Escogí ese lugar porque tengo la tarea de ordenar, acomodar, dar prioridad y limpiar el disco duro de mi cabeza; quedarme con lo valioso. Siempre he pensado que estamos vivos, pero llenos de muertos. Cargamos muertos que se van enredando entre nuestras células vivas, que no nos dejan vivir y van limitando nuestra capacidad de acción. Van desde muertitos: el amigo que ya no te habla, esa discusión absurda con tu hermano, tu libro favorito que no encuentras, la mala cara de la cajera del super; hasta los muertotes: discusiones de pareja, celos, el pasado, desencuentros, rupturas familiares, malas decisiones, sociedades moralinas… etc.
El cuerpo es tan sabio que busca la manera de deshacerse de esos cadáveres, pero desafortunadamente lo hace mediante suspiros, llanto, tristezas, migrañas, retortijones, dolores de pecho, colitis, urticarias…, en fin, es impresionante cómo pueden rajar tu calidad de vida los restos no excretados.
Y pues, como no deseo cargar ni cargarle mis muertitos a aquellos que están a mi lado (y que quiero profundamente), seguiré pensando y haciendo mi tarea desde el punto más alto del edificio, pero ahora, con 36 años encima, una libretita de apuntes y mi grabador de voz… a ver a cuantos logramos enterrar. Creo que valdrá la pena el ejercicio...
viernes
Reloj, no marques las horas...

Ella vagabundeaba por las calles con la cabeza baja y pensando siempre. Él hacía lo mismo, a diferencia de que llevaba la mirada puesta en el frente, quiero decir, hacia el horizonte. Ella se cansó de caminar y se sentó en uno de esos cafecitos acogedores de las avenidas de la colonia Roma. Él, y por alguna extraña ley de la atracción de los cuerpos (naaah, atraído por el ineludible olor a café), se encontraba en el mismo lugar. Se miraron y se regalaron una sonrisa. Por alguna razón él, le saludó y ella respondió amablemente al saludo. Los ojos de ambos brillaron, eso fue real. Siendo él tan tímido, ella se dijo que había que ayudarlo, tal vez ahí empezó la ansiedad, la enorme necesidad.
Quizá fue el barullo, el momento, la charla, el saberse escuchados, la comunión de pensamientos, el choque de miradas, las palabras, risas… el ensamble perfecto. El lugar donde se gestó la prisa fue en la cabecilla de ella, tan acelerada, tan hambrienta, tan sola y asustada. Se congratuló al fin y se puso una estrellita en la frente. Se dijo que ambos podrían darse toda la ternura, todo el acompañamiento que necesitaban. Cuando él no llamaba, ella completó el acto, cuando él no iba a besarla en la boca, ella tuvo mucha iniciativa. Un día, él la llevó a un parque y hablaron de todo, ella le contó de sus sinsabores, de su inestabilidad e inseguridades. Él le contó pasajes íntimos, de esos que no sabes por qué, pero sientes el calor en pleno proceso de deshielo. Ella sintió "amor" de inmediato (y le agradeció a Disney por todas sus historias). Esa misma noche, y sin pensar, ella le pidió que se quedara a dormir en su casa, él cedió. Se acoplaron en el acto, llenándolo todo de ternura y timidez. Poco tiempo después ella le propuso algo más serio y él dijo que no. Ella pataleó, lloró e insistió. No entendió que forzar los tiempos, descompone los relojes, desajusta las maquinarias, entorpece la autenticidad y acaba con las inclinaciones naturales.
A partir de ese fracaso y por varias semanas ella lloró como Magdalena, culpó y etiquetó a todos los hombres, los maldijo, y llegó a la conclusión de que todos son iguales. Nunca miró en retrospectiva para entender que su lucha era en contra del viento (y del tiempo). La realidad (en un acto de egoísmo puro), era sólo como ella la necesitaba.
Fin.
(para mi queridísima Fabiola)
Reflexión azotada
Cuando a la lámpara se le acaricia y ésta se enciende, todo se ilumina y entramos en rutas emocionantes y extraordinarias; pero si es la caja la que se abre, entonces sí estamos en tremendos aprietos...
Y esque, creo que así es la vida; a veces ambas, -la lámpara y la caja-, se activan sin decir “agua va”, y nos dejan tamaña sorpresa…, pensar que, sólo un segundo basta para ello.
sábado
Sigo...
Sólo es que siento de nuevo esta incertidumbre, que ha colmado mis días de una extraña sensación, mezcla entre miedo pausado de quebranto y la tranquilidad de que no se tiene nada qué perder…
Y es que, sigo apostando a la carta más alta, pero algo me dice que la banca es la que siempre gana…
Y es que, sigo pensando que a todos nos pasa, ¿no?
lunes
Llegó diciembre...
Y no has arreglado el trámite burocrático que tanto te aqueja, no has vaciado el cajón, no has pedido una disculpa, no has comprado el vidrio roto de la ventana, no has limpiado la mesita de noche, no has arreglado la gotera, no has llamado a tu prima, no has llevado el reloj a que le pongan una pila, no has renovado tu bitácora, no te acercas a tus hijos, no has dejado de comer pastelitos, haces más de lo mismo, no cambias, no te renuevas, no tomas tus vitaminas, no buscas al oculista, no juegas más a la pelota, no buscas un departamento, no limpias la mancha del sillón, no te compras un sillón, no planeas tu lista de la compra, no buscas un trabajo nuevo, no besas a tu amante en la boca, no cambias el cancel del baño, no vas a que te quiten esa bolita, no cambias ese foco, no mueves la silla de lugar, no tiras la basura, no sacas la ropa vieja del armario, no acabas de leer ese libro, no resuelves tu duda, no tiras los dados, no te mueves lo suficiente... ¿y luego vienes y te quejas?
jueves
A veces...
A veces, si tenemos flores en el jardín, ¿por qué no las regamos? ¿por qué no les cantamos? ¿por qué nos privamos su dulce aroma?
Y esque sí, han venido a verme las lágrimas que se resistían a fluir…, otra vez.
domingo
¿Buscar para encontrar o esperar sin buscar?

A veces, tratando de encontrar algo, que no siempre significa que exista, le hacemos demasiado caso a la lógica que, en ciertas ocasiones está llena de malos pensamientos y nuestro “sentido común” nos juega malas pasadas, que nos hacen aferrarnos a NADA.
Para ti, Paul C.
google.
http://antisyphus.typepad.com/photos/uncategorized/detective.jpg
A los 73 años...
Las gotas caen una a una sobre mi rostro, un rostro salpicado de manchas de edad acompañado de líneas dibujadas con pincel. Líneas que, con los años se han ido remarcando y son el reflejo de la calidad de los momentos que me tocó vivir.
lunes
El instante...
Sólo toma mi mano, sólo seca mi llanto
Sólo deja que pose mi cara en tu pecho
y que mis ojos se queden quietos
tras el beso tibio que recreo en cada ausencia.
Hoy, mi única posesión es el instante:
el instante que sobrepasa…
Nada me aflige ya, he sido directa y honesta
frágil por dentro, engañosamente bella por fuera
como la rosa, como el rojo del vino
como la sangre, como el cáliz bendito.
Mis remordimientos son ligeros,
como los pétalos al caer.
No, no hay que preocuparse
porque así como las rosas que hoy abrieron
regalaron su aroma y matizaron los campos,
tras la intensa lluvia del otoño
habrán dejado su semilla y se habrán marchitado.
Así que, hoy, mi única posesión es este instante:
Este instante que me sobrepasa…
martes
Rompecabezas
demasiada imaginación, decían...
De adulto: historias inventadas
esquizofrenia avanzada...
Cómo hacer a un lado
al tirano del orgullo
de la estupidez y sin razón
al delirio que enardece;
crece y empobrece.
(y todo lo que termine en "eSe")
No quiero decir “lo siento”
porque sí ha sido mi intención
desde el fondo del abismo emerjo
intentando jalar aire,
cerrar los ojos, y saber pedir perdón
Dicen;
que nunca es tarde
Digo;
que ya lo es...
lunes
Lo confieso
Sólo puedo inventarme improvisados versos cursis.
La lluvia me tiene cansada, mi vida me tiene cansada, mis textos malos me tienen cansada.
Debo confesar
que los monstruos del pasado me persiguen
se detienen a un lado mío
y siento su vaho resoplando sobre mi nuca
Debo confesar
que desde niña le temo a la lluvia
como temo al llanto,
a la inundación y a la enfermedad.
Debo confesar
que soy un rotundo fracaso,
que no produzco nada firme
pero, Ah, cómo reproduzco
telarañas de mi mente.
Debo confesar
que me enamoré como enana,
que descubrí a Aute apenas;
y que hacía más de 20 años que no lloraba
con una ridícula canción de amor.
Debo confesar
que mis ojos son de anciana
pues 100 años tengo de vida
resumidos, encapsulados en 36.
Confieso que bebí un par de cervezas
que amé y me amaron
y fui feliz por instantes…
pero tengo un nudo en la garganta
y no puedo gritar, pero lo debo confesar.
Ya para terminar, querido lector imaginario, debo confesar que son los monstruos del pasado, que vienen, se burlan y me dejan sus malas pasadas…
Otro pensamiento...
La mañana está por llegar y el día nos despertará desnudos sobre la mar.
domingo
Marías...
Sí.
Soy muchas personas en una: puedo ser la amiga, la enemiga, la que llora sin motivo. Puedo ser la solitaria, que brinca de lo efusivo, de la felicidad, del júbilo a la agonía, la que crea y destruye. Puedo ser activa y pasiva, puedo pasarme el día tarareando el ritornelo de la canción más triste del mundo. Mi mente puede tener la capacidad de retener los detalles más insignificantes, pero también puede desechar lo importante; eso es un gran problema que me hace parecer tonta. Pero ¿Quién mide la inteligencia? Acaso, ¿Soy menos inteligente porque no reacciono como lo harías tú, o él o ella? Soy de las que disfruta de las insignificancias como el sonido que emiten las teclas de mi portátil ahora mismo al escribir estas palabras. Amo las palabras raras, las que nadie dice, las que nadie escucha, las extravagantes, las sinsentido, pero también utilizo las palabras rudas, las insultantes, viles y groseras para delinear mis posturas. Puedo ser de las que escuchan, sé hacerlo con mucho respeto y humildad, pero no sé hacerme escuchar. No puedo salir de mi propia escafandra y hacer retumbar mi voz. Soy de las que se vuelven pasionales y profundas en un tema y con facilidad emergen a la superficie, de las que admiran a las bobas que hacen reír al mundo, pero se niega a aplaudir como foca ante ellas...
Soy todas esas personas (y seguramente hay más) atrapadas en este cuerpo de 1.58 quizá sin forma segura, ni personalidad, ni definición, incongruente, inconexa, pero, también soy de las que con suerte al término del día se repiten: hoy fui feliz… y ya.
jueves
Sólo son palabras...

Imprescindibles, obligatorias, resanadoras..., conjunto de letras acomodadas: Con voz o sin ella, nuestras aliadas...
Palabras indómitas, palabras lacerantes, palabras que guían y que iluminan. Palabras de amor, de pasión, de dolor, de amargura, de tristeza, de placer..., palabras sabias que transmiten conocimiento. Palabras puras de pensamientos impuros. Palabras que dan forma y sentido a la emoción, a la maravillosa descripción del escritor consumado, o del frustrado que ve en ellas lo que no ve en un par de ojos...
Palabras hábiles, traidoras, envolventes, cariñosas y sobreprotectoras. A veces caen por su propio peso; el peso de la realidad, prescindimos de ellas y son sustituidas por imágenes u otros elementos.
Por el contrario, acompañan, refuerzan y dan sentido y color a situaciones que lo merecen, dan cuenta de nuestros pareceres, opiniones, sensaciones, razones…
Son un estorbo o, en un momento dado, arma arrojadiza, herramientas insustituibles, poderosas aliadas.
Pueblan los horizontes más lejanos, los recodos más recónditos de nuestra alma, los sueños más extraños y fantásticos.
¿Cuántas veces nos hemos encontrado con ellas cuando las hemos necesitado?, ¿Cuántas han definido y puesto en su sitio problemas, ideas, sentimientos, actos que sin ellas se hallaban perdidos, desubicados, en pérdida…?
Son un juego, un complejo e infinito laberinto intrincado, un entramado compacto, un telar grueso que nos cobija y esconde, nos delata y nos arroja al mundo acorazados…
martes
Demencia
Trabaja a velocidad
A tu mirada de tintes esquizoides,
no le puedo sostener, insondable
Demasiado penetrante
¿Cuántos habitantes hablan al tiempo?
Murmuran y te aconsejan
¡Gritan; aúllan en reclamo unísono!
Tratas de dormir un poco,
pero los inquilinos nunca duermen
Nunca callan
Tomas desesperado la avenida
y te ha vencido el sueño
Sin reparos cierras la cortina de tus ojos,
balbuceas palabras, unas pocas
Una risotada lanzas
No se callan
Golpeas a tu cabeza contra el suelo,
ahora el llanto de niño que conmueve
Recoges y abrazas a tus piernas
vuelves a posición fetal
Un ligero acuno te calma
No callan
Te detienes un segundo
Llama tu atención el reflejo
de unos ojos acuosos y profundos
los desconoces;
te acercas un poco y te descubres.
¡Ahora eres tú el que grita a voz!
Reclamas y maldices
A los ocupantes usurpadores
aniquiladores, despojadores
A los que no callan nunca
A los estafadores invasores
De tu cordura y razón
Y blasfemas en voz alta
Y el resto del mundo te aparta
desnudas tu pecho
Y condenas, a ellos
A los que no callan nunca…
Pedir perdón
ni sufrimiento alguno
nunca me he ido de tu casa,
es mejor que sonrías y no llores.
Te espío desde lejos,
y con cariño tejo un cuento
para que rías alto,
con historias locas y fantásticas.
Siento no haber sido capaz de prepararte
para este momento.
Siento haber mentido; todos mentimos...
Siento haberte ocultado este mundo
que no tiene nada de bonito.
Hoy tengo la valentía de pedir perdón
pese a lo imperdonable,
a la espera de fortuna y gracia
en cuanto a mí refiere.
Moriría por volver a mirar
esa sonrisa franca, que tu carilla desprende.
Porque hasta las historias más tristes
De tanto en tanto
Un final feliz comprenden.
...y vivo en la espera de que así sea.
lunes
Otro niño en la ciudad...
Los autos pasan a tu lado,
y como a toro embravecido
esquivas para no resultar embestido.
Es lo único que conoces y a lo único que aspiras.
Una moneda en tus manos
O dos, o tres...
Tu rostro, ahora marchito por el sol,
cenizo por el viento
Por el mal dormir…
¿Cenaste anoche?
¿Qué es lo que tienes hoy para comer?
Caminas juntito a mí
vas con la mirada perdida
triste y algo desencantada…
Atento siempre a cualquier señal de movimiento,
me acechas y reconoces.
Ya no me pides monedas
Solo una sonrisa lanzo de golpe.
Pasado, presente...
¿futuro?
Niño adulto, adulto niño
la vida pasa y no se queda
Me estremeces y abres el paso a reflexionar.
Sobre la imagen: http://labiavanameca.blogspot.com/
y gracias a su autor por permitirme usarlas
No seas prejuicioso...

Los prejuicios son la clave de la discriminación en todos los sentidos
En lo laboral, el prejuicio está hasta en la búsqueda misma del perfil del trabajo a desarrollar. Los más azotados por el prejuicio laboral, tienden a ser los más jóvenes y los más viejos. Si eres muy joven; eres disperso, necesitas tiempo libre, poco comprometido. Eres un excelente candidato para sudar tu juventud, recibir sueldos de miseria y no hay ningún control en la contratación.
Si ya eres más entrado en años y gozas de experiencia, horas de vuelo, callo en tu labor; también vas en la contra porque eres más resabido, tiendes a hacerte apático, puedes enfermar en cualquier momento. Excelente candidato para explotación y sueldo de miseria. El empleado más grande en edad, es mucho más auto suficiente, su capacidad de decisión es mucho más asertiva y el compromiso por el empleo mismo es mucho mayor..., pero ¿Eso qué importa?
Y... ¿Qué hay de los prejuicios religiosos?...
A manera de comentario personal, si éstos fueran eliminados, erradicados completamente, todas las naciones muy pronto gozarían de verdadera paz y concordia ...
O, de los prejuicios sexistas, racistas, homofóbicos, incluso políticos...
Me llamó mucho la atención el siguiente ejemplo que leí en "Algarabía":
Metemos a cinco monos en una jaula, en la que colgamos un plátano y colocamos una escalera. No va a pasar mucho tiempo para que uno de los monos intente subir la escalera en búsqueda de un plátano, pero, en cuanto comience a escalar, bañamos a los demás con agua fría. Poco después, un segundo mono intentará la maniobra y, una vez más, los otros mono serán mojados con agua fría. Muy pronto, cuando un mono intente subir, los demás tratarán de detenerlo, pues con base en sus experiencias, suponen que serán mojados.
Ahora sustituimos un mono de los cinco originales. En cuanto éste vea el plátano, tratará de subir, pero, para su sorpresa y horror, los otros lo atacarán para impedirlo. Después de un segundo intento y embestida, sabrá que lo golpearán si intenta subir por la fruta. Entonces, reemplazamos a otro de los monos, que también tratará de subir por el plátano. Inmediatamente, los otros lo atacarán y lo peor de todo es que en este acto participará el mono golpeado en la ronda anterior sin saber siquiera por qué. Y así seguimos sustituyendo monos hasta que no quede ni uno solo de la ronda original y sin necesidad de rociarlos de agua, su comportamiento será el mismo aunque no entiendan el por qué. De ese modo lo han aprendido y se ha convertido en una norma establecida.
Así inicia un prejuicio. Pre-juzgamos sin analizar, porque eso es lo que se nos ha enseñado. Es una evaluación preconcebida por las personas hacia las personas. Y aunque los prejuicios nos han permitido el desarrollo y ciertamente forman parte de una sociedad, no se debe de usar por conveniencia, para desacreditar, para descartar, o para dominar a otros.
Si de tanto en tanto nos detenemos un poco más a pensar, a reflexionar y analizar acerca de lo que se nos inculcado, sin duda podremos vivir con un poco menos peso que el día anterior y la buena vecindad así como el respeto por el prójimo será mucho más fluido y alivianado...
la googleé y me gustó.
Si es tuya, reclama tu derecho.
sábado
Frente al espejo...
En este momento estoy mirando mis pies, mis manos, mi ombligo…, todos lo hacemos, todos tenemos esa capacidad. Sin embargo hay partes de nosotros que no hemos visto detenidamente, como es nuestro rostro. Ya sé que lo hacemos todos los días pero no hemos analizado directamente ese gran sello de identidad que nunca lograremos percibir con nuestros propios ojos. Para conocer esas partes ocultas a nuestra mirada necesitamos de un espejo. Del mismo modo, en nuestra personalidad hay partes ocultas a nuestra percepción para las cuales también necesitamos de un espejo, y el único espejo en el que lograremos vernos es en otro, es decir, en otra persona. Cuánto más cerca se está para mirar la imagen reflejada, más clara será la percepción de uno mismo…y el mejor, el más preciso (y el más cruel de los espejos) será la relación de pareja. Yep, así es, la pareja. Ni la familia, ni los mejores amigos…, la pareja. Solemos culpar al otro del fracaso, cuando la realidad es que nunca nos miramos detenidamente frente al espejo…
Es por ello que hoy me considero muy afortunada por haber abierto los ojos y quedar deslumbrada frente a la luz de mi espejo.
Sobre la imagen:
Mujer ante el espejo.
Picasso, 1931.
