martes

Al revés


Estaba a punto de salir a la labor, un poco tarde y apurada; eran ya las 8 con 45 de la mañana. Completamente vestida, peinada y maquillada, bebí un sorbo de café. Muy a mi pesar me zafé los zapatos de puntitos blancos, los collares y la bufanda para el frío. Desabroché el cinturón, me quité el pantalón negro, desabotoné la blusa morada y la colgué, a mi ropa interior la dejé en el cajón; pues eran ya las 8:03. De prisa salí de la ducha caliente, bajé la vista y aún traía puesta mi pijama azul con blanco. Apenas parpadeé y estiré la mano para escuchar la radio, eran las 7:08. Hacía 17 minutos que estaba aún soñando con la última película de Woody Allen, mientras medité un poco; el despertador al fin sonó.

viernes

Reloj, no marques las horas...


Ella vagabundeaba por las calles con la cabeza baja y pensando siempre. Él hacía lo mismo, a diferencia de que llevaba la mirada puesta en el frente, quiero decir, hacia el horizonte. Ella se cansó de caminar y se sentó en uno de esos cafecitos acogedores de las avenidas de la colonia Roma. Él, y por alguna extraña ley de la atracción de los cuerpos (naaah, atraído por el ineludible olor a café), se encontraba en el mismo lugar. Se miraron y se regalaron una sonrisa. Por alguna razón él, le saludó y ella respondió amablemente al saludo. Los ojos de ambos brillaron, eso fue real. Siendo él tan tímido, ella se dijo que había que ayudarlo, tal vez ahí empezó la ansiedad, la enorme necesidad.

Quizá fue el barullo, el momento, la charla, el saberse escuchados, la comunión de pensamientos, el choque de miradas, las palabras, risas… el ensamble perfecto. El lugar donde se gestó la prisa fue en la cabecilla de ella, tan acelerada, tan hambrienta, tan sola y asustada. Se congratuló al fin y se puso una estrellita en la frente. Se dijo que ambos podrían darse toda la ternura, todo el acompañamiento que necesitaban. Cuando él no llamaba, ella completó el acto, cuando él no iba a besarla en la boca, ella tuvo mucha iniciativa. Un día, él la llevó a un parque y hablaron de todo, ella le contó de sus sinsabores, de su inestabilidad e inseguridades. Él le contó pasajes íntimos, de esos que no sabes por qué, pero sientes el calor en pleno proceso de deshielo. Ella sintió "amor" de inmediato (y le agradeció a Disney por todas sus historias). Esa misma noche, y sin pensar, ella le pidió que se quedara a dormir en su casa, él cedió. Se acoplaron en el acto, llenándolo todo de ternura y timidez. Poco tiempo después ella le propuso algo más serio y él dijo que no. Ella pataleó, lloró e insistió. No entendió que forzar los tiempos, descompone los relojes, desajusta las maquinarias, entorpece la autenticidad y acaba con las inclinaciones naturales.

A partir de ese fracaso y por varias semanas ella lloró como Magdalena, culpó y etiquetó a todos los hombres, los maldijo, y llegó a la conclusión de que todos son iguales. Nunca miró en retrospectiva para entender que su lucha era en contra del viento (y del tiempo). La realidad (en un acto de egoísmo puro), era sólo como ella la necesitaba.

Fin.
(para mi queridísima Fabiola)
Imagen: "Reloj blando"
Salvador Dalí

domingo

Volviendo a la realidad

La verdad y nada más que la verdad, es que me resistía a subir alguna otra entrada.

Quería disfrutar más del momento.

¡¡¡18 comentarios!!! Ello sí que es un gran logro…

Me sentí como Plaqueta, o como Hernández, o como el blog de Orsai (que todo el mundo lee).

Es tiempo de volver a la realidad, reconozco que ahora es como si me levantara de la mesa después de haber comido y bebido ansiando más, callando temporalmente el sonoro rugir de mis tripas. Podría pensarse que todos los cambios de situación llenan nuestra imperecedera gratitud, y la realidad es que nos acostumbramos rápidamente a darlo por sentado. Eso ocurre con toda clase de necesidades; mientras más te falta algo, lo ansías sin cesar. –Si tan sólo pudiera tener esto, todos mis problemas se resolverían-. Así te dices a ti mismo, una vez que tienes en tus manos el objeto del deseo, otras necesidades se afirman y vuelves al punto de partida. Una crónica insatisfacción. Así me pasó con mi compu, (quería una mejor), así pasó con mi coche (ni siquiera estaba segura de que realmente lo necesitaba), así pasó con mi antojo de comer el pastel de todos los chocolates juntos; satisfice mis “necesidades” y al final me di cuenta que son sombras, anhelos sustitutorios de lo que realmente quiero: afecto. La comunicación ideal con mis hijas, el amor de mi pareja, de mi familia, de mis amigos.

Y creo que a eso se reduce también la historia en esto de los “blogs”; tienes un comentario, y quieres dos, tienes diez, y podrías tener veinte, y caes en la cuenta de que si tienes cien, desearías tener los diez del principio…, la cantidad va a satisfacerte nunca (porque es algo que no tienes).

Así que, ya me hice bolas con todo lo que dije, con lo que tengo y con lo que no, pero lo que sí es cierto es que a lo que tengo nunca le daré el significado como lo que no tengo... precisamente por eso: porque no lo tengo. 



miércoles

Perfecto camuflaje


¡Ay comadre! Siempre que salgas a la calle, no olvides ponerte corrector para que no te noten las ojeras, crema que te suavice la piel y sean menos visibles las arruguitas, lápiz labial para que se vea roja tu boca y emule tu sexo, suficiente rimel en las pestañas para que tus ojos parezcan expresivos, rubor para no tener que generarlo con tu propia sangre, perfume que disimule tus intensas feromonas, enjuague en el cabello para que se vea brillante y se sienta suave, "Prozac" para que no recuerdes que estás deprimida, "Tila" para que no sepas que andas angustiada, lechita caliente para que cuando llegues a la cama puedas dormir, "Senocot" para que te funcione el intestino y no te veas hinchada, medias para que no se vea fea la piel de tus piernas, un brasiere bonito que te ayude a levantar y separar los pechos, tus uñitas bien pintaditas, ponte tacones (aunque te duela luego la espalda), pero las pantorrillas se verán torneaditas, una sonrisa “quitapón” al salir... En fin, vete a la calle siempre bien escondidita, no vaya a ser que alguien sepa quien eres realmente.

¡¡Qué susto!!

lunes

Otra metáfora.

Siempre he hablado de mis sueños por volar.

Hablo de mi intento por elevarme teniendo el control, y de lo único que dependo es del viento. Me doy cuenta de que todo está controlado por la velocidad y la constante del aire, sólo que no lo había razonado. Y nada puedo hacer. Tan es así que cuando corremos tenemos que meterle más aire al cuerpo que cuando caminamos despacio. Tampoco había notado que el aire varía en temperatura, de zona a zona; de momento en momento. Frío, templado, caliente, muy caliente; mi piel se empieza a ajar por las variantes. Allá en lo alto, se meten basuritas a mis ojos provocando inundación, los tengo hechos una verdadera miseria. Mi pelo está más enredado, por los cambios en la velocidad y temperatura. No quiero que empecemos a extrañar el piso, porque entonces, sí que sufriré de verdad…

Y nada puedo hacer.

sábado

Entre otras cosas...

Usualmente duermo poco, uso demasiado esas fases lunares que tanto me encantan ya que, en ellas, es posible intentar poner en letras las ideas, porque nadie en casa está despierto. Los espacios con duendes son míos al fin. Miro el orden y el desarreglo, los objetos que se amontonan sin que me de cuenta. Los cuartos se van desorganizando con objetos que uno aprende a no ver, pero que rompen el equilibrio y dejan huellas de tiempos y actitudes. Es como la enredadera del patio de atrás de tu casa que, si te descuidas se come tus paredes, y de tanto en tanto debes podar; una bella invasión que forma parte de la decoración.

Tengo que poner orden, tirar cosas a la basura, decidirme a dejar espacios libres. Es tan continua esa tarea, que uno puede creer que es finalidad de la vida misma. ¿Cuántos libros he abierto este año? ¿El pasado? ¿Y la ropa? Es extraño, me ha costado menos trabajo deshacerme de personas que de cosas, (y mira que he tirado, y tirado y tirado).

También han desaparecido muchísimos efectos para solo ser reabiertos en sueños donde de pronto tengo puesta la blusa de hace 10 años, o me acomodo en un sillón que desde hace tres años no veo. O camino por calles intransitables ya para mí. Es como ser serpiente mudando pieles, o araña dejando esqueletos viejos tirados para usar los nuevos. Si entrara a cada recoveco de mi mente, hiciera recuentos y pisara recuerdos, me quedaría mucha holgura para reír. Si quitara puertas y ventanas, saldrían las dudas que tanto me atormentan y abriría el paso a pájaros y mariposas. Si me atreviera a dejar de ser más o menos buena gente, o simpática o entregada, reaprendería a pisar el pasto con los pies desnuditos. Si destruyera el archivo que contiene mis preocupaciones por mi futuro, o la salud de mi cuerpo, o de que si alguien me ama o no, viviría en paz en esa veredita mirando a hurtadillas por entre los espacios de ventanas viejas.

En fin, si ese sueño taaan hermoso, esa visión que tengo de que soy un ave humanizada, se realizase, volaría encima de los techos y sentiría el viento trastocarme. Pero creo que, solo es cosa de quitarse el nudo de la garganta, de armarse de valor para descascarar tantas ideas falsas pegosteadas por todos lados, que ensucian y empobrecen. Es mas bien, dejar de pensar las cosas que pienso, y de tener estas actitudes gastadas y miedosas. ¡Claro! “Gastadas” es una buena palabra, ahora que la pienso: me han servido tanto, y tan poco. He sido tan alegre y tan triste. He dado tanto y me he dado tan poco. Lo que creo que representa mis deseos de hoy día, es poder abrir los dedos de las manos, y dejar que se escapen los estúpidos celos, los nudos en la garganta, los fardos, los temores, las culpas, las soledades. Justo ayer, brevemente hablábamos de identidades, y no quiero perderme de todo eso. Pero a veces, quiero sentarme en una silla muy cómoda, y que alguien se ocupe de darme de comer en la boca, que me abrace con ternura y me mime.

Y es que, la vacación termina, un año cargado de "nosequé" comienza, el panorama se vislumbra algo turbio, y veo a toda la gente tan animosa que me asusta ser como soy…, adelante pues, que el futuro es algo inminente.

martes

Buenas lunas...

-Buen día-.

-¿Qué tienen de buenos?-.


Tienes razón, no llamé…
Perdí el hilo del tiempo
Me confundí.

Buenas tardes o buenas noches
todo es idéntico
al día anterior y al que le sucede
tampoco es distinto el amor
en mi corazón.

Buenas lunas, siempre
antes de las tres de la madrugada
escribes y te escribo
te beso en la frente
te miro callada

tengo frío

el frío duele.


domingo

¡Shhhhhh...!

Reconozco que el "silencio" es muy cercano para mí. Paso la mayor parte del tiempo evadiéndolo, burlándolo, esquivándolo. Pero la realidad es que me apetece sentirle cerca. Hay veces que lo necesito y lo pido a "gritos". Veces, en las que no soporto el estrés sonoro y quiero relajarme en tranquilidad absoluta.

La mayoría de las veces disfruto jugar con él y en él. Otras, lo esquivo por aburrido, o porque me juega malas pasadas. Hay momentos en los que me ayuda demasiado a concentrarme y a escuchar mi propia voz. Y hay otros en los que me marea y me confunde de tal manera que ni yo misma puedo discernir un pensamiento de otro. En cambio, hay momentos en los que lo único que quiero es escuchar risas, charlas, bullicio, oír lo que sea para no quedarme a solas con mis emociones.

Hay veces que se hace silencio, otras que se provocan silencios, y otras más en las que rompemos silencios. Yo a veces callo porque no tengo nada qué decir; otras, me muerdo las ganas de escupir lo primero que llega a mi mente (casi siempre en intento fallido), por ese temor visceral a equivocarme sin remedio. O no hablo porque transmito lo que no quiero decir, o porque realmente carece de importancia. Otras veces, de plano hablo demasiado por nervios o porque no soporto esos atronadores silencios incómodos.

Siempre, desde muy niña, he sido muy conversadora; pero igualmente celosa de mis silencios. Es por ello que disfruto tanto mis fases lunares. Mis silencios son míos, aunque los odie y los ame, me confundan y traicionen... pero es cierto que, cuando el esquema cambia y hay más ruido de lo cotidiano, suelo gritar:


Silencioooo ven a mí... (por favor)



lunes

Se libre:

* Tira tu agenda a la basura

* Olvídate de tu nombre y apellido

* Quema tu ropa de vestir

* Tómate un tequilita (hasta dos)

* Guarda el reloj en el fondo del cajón

* Saca tus boletos del metro

* Mete tu auto al taller

* Ahoga el despertador

* Cancela tu cuenta de correo

* Clausura tu blog

* No abras el buzón

* Sal a caminar

Respira, suda, come, respira, alégrate, olvídate, lee, muévete, camina mucho, despéinate, vibra, abre los brazos, ponte ropa cómoda, no te mires al espejo, patina, toma malteada, baila, ve caricaturas, olvida, respira, respira, ensancha tu horizonte, respira, respira…

oficialmente DE VACACIONES.


sábado

Preparando el recuento...

2008 ha sido un pasillo largo, largo, por el que vagaban miradas perdidas, más allá de la puerta con contraseñas ocupadas. Ha sido acostumbrarse a vivir sobre una de las tres patas, -perdidas las otras dos-, una, allá en conflicto adolescente y otra, tras las reglas que otros decidieron establecer. Ha sido subir de peso y volverse blanca como el papel tras el susto de la aparición de esa bolita íntima. Ha sido cabeza desatada y voces que se suponían dueñas de la que escribe y la acorralaban en algún rincón, sometida, vencida, cual muñeca rota. Ha sido espacios perdidos, primero uno, luego otro y después otro más.

Ha sido encontrar una voz (que se parece a la tuya), que me dice que hay más cosas, incluso en este año para el recuerdo. Una voz (como la tuya) que, con hilos invisibles me jala hacia el momento de contento y me dibuja miles de sonrisas a la vez.

En este año, ha habido una casa en el sur que me abraza hasta cuando yo no me dejaba abrazar. Ha habido otro techo en el Río Nazas, que siempre ha sido refugio cálido (hasta cuando María está perdida en su mundo y no contesta). Ha habido un refrigerador que nunca sintió hambre ni vacío. Ha habido un trabajo que me apasiona y que me da alas y sonrisas, que mantiene la mente despierta; un trabajo que parece dar sentido a todo lo demás. Ha habido ojos que bailan al compás de las letras de esta intentona de bitácora y comentarios que le dan forma y razón a mi cuadernillo en línea. (GRACIAS)

En fin, como no sé sintetizar, no sé en qué queda el balance. Lo que sí puedo asegurar es que en este preciso momento que mis dedos están sobre el teclado, ha habido más sonrisas y menos sangre, más ternura y menos gritos. Este año decidí cerrar los ojos, abrir las alas y lanzarme al vacío…, hasta ahora, he descubierto nuevos pedacitos de cielo, y realmente me alegro por ello. (Sí que me alegro...)


Y bueno, esto todavía no termina, hasta que se termina...




viernes

Intercambios navideños

Siempre que entro a intercambios de regalos navideños soy la peor persona para pedir. Se me facilita más la tarea de dar y pensar que el obsequio será del agrado del regalado.

Y pus, trato de no pedir demasiado (digo yo), esa etapa ya pasó (creo yo). Sólo quiero que los pensamientos pasen volando sin dejar marcas, que no se me privilegien demasiado unos en detrimento de los otros. Que de tanto en tanto me llamen para saber cómo estoy. Que no me importe tanto la obesidad que me aqueja (je je). Que sea igual de importante hacer la sopa que ser eficiente en mi trabajo. Que este tapón literario pase pronto. Que pueda vivir los minutos en buen estado, sin sentir que son "mejores" los que dedico a otras cosas. Quiero pasarla bien con los que tengo afinidad y con lo que no, pus no (bueno, un poco, sí). Quiero dejar de atribuirme acciones como si fueran dirigidas como proyectil magnificadas a mi persona particular. Quiero dejar de meterme en la cabeza de los demás y dejar de pensar lo que ellos puedan pensar. Dejar de soñar a futuro, caminar encima de los accidentes del piso, brincar las bardas, respirar sin complicarme... Tampoco es pedir excesivamente, ¿o síii?, ¿¿¿se podrá envolver todo con celofán rojo, moño plateado y una notita que diga: Ábrase (con acento en la “a” y con "s", que no es lo mismo que "abrace") de inmediato???

Bueno, si no se puede, me conformo con una pijama calientita (de esas "matapasiones") y unas pantunflas pantuflas en talla mediana.



Gracias.

Reflexión azotada

De pronto no nos damos cuenta de que, dentro de cada uno de nosotros, se encuentran guardadas una lámpara de Aladino y una caja de Pandora.

Cuando a la lámpara se le acaricia y ésta se enciende, todo se ilumina y entramos en rutas emocionantes y extraordinarias; pero si es la caja la que se abre, entonces sí estamos en tremendos aprietos...

Y esque, creo que así es la vida; a veces ambas, -la lámpara y la caja-, se activan sin decir “agua va”, y nos dejan tamaña sorpresa…, pensar que, sólo un segundo basta para ello.

miércoles

El cambio.

Desde mi nueva casa veré autos pasar
y ojos mirando para adentro.
Ya no más comodidad
ni café humeante por la mañana
(ni cafetera tengo).

La pregunta es si tendré la frescura y la fuerza
para disfrutar del cambio,
o me quedaré escarbando paredes
cada vez que mire por los cristales de la nueva casa…

(solo espero tener mesa para cuatro de vez en vez)

sábado

Mi, Sol


***No puedo dormir***

(hay escándalo afuera)
Ya sé...


Me voy a transformar en nota,

circularé por el piso,

me dividiré en Do,

Mi, Sol.

Subiré y bajaré en escalas tonales,

seré grave y aguda,

lenta y rítmica.

Me convertiré en melodía,

como cascada,

viscosa como yema de huevo

p e g a j o s a

seré un na-na-ná cualquiera.




***haré el amor***


(y el escándalo ahora será parejo)

miércoles

y mañana

Quizá, mañana ya no recordaré tus ojos, ni el movimiento de tus manos al hablar, ni tu cara cuando piensas en silencio...

Quizá, mañana dejaré de abrazarte mientras duermo, no te escucharé y borraré tus ojos de mi mente, el olor de tu aliento, de ti en mi ropa, en mi pelo, en mi piel...

Mañana, no habrá plática ni pastel, no seré, no serás, ni seremos. Mañana tendrás tu llave, tu caja y un destino, quizá.

Yo tendré otros zapatos quizá, otra cara, otro perfil, otra dirección, las mismas manías, una bitácora nueva, tendré kilos de más y neuronas de menos...

Quizá, quizás te olvide..., pero ello lo pospongo hasta el día de mañana porque hoy soy feliz.

Quizá, quizá, quizá..., quizá nunca se me olvide el perfume entre las sábanas y los deseos que hoy siento de volverte a ver...

Fue ayer...

Fue apenas ayer que entraste al laberinto de mi vida y, entre mis calles, encontraste los golpes de mis pasos, marcas, pedazos de infancia, miedos, traumas… (muchos traumas)

Apenas ayer, vi un papel y en una esquina me senté a leer. Decía que me querías y me emocioné. Traté de salir. Corrí, corrí a velocidad hasta que choqué con una pared, di la vuelta, me encontré con tus ojos, vi tus manos y lloré… como lo hacen los que aman. Grité hasta que caí. Quédate con un te quiero, ¿quieres?... a veces creo que lo mejor es pretender no sentir, porque es más fuerte y sólido amar débilmente -de a poco-, que sentirse débil amando demasiado.

Ayer, te confundí, te transmití mis debilidades; te escondiste, te busqué, te encontré, me escuchaste, hablaste y te quedaste. Gracias por eso.

..Hoy, vuelven las ganas de estar, de ser, de tener (te), como lo más perfecto que en algún momento, delirando, creé.

(Fue ayer cuando me caí, y hasta hoy duele el golpe...)

sábado

Sigo...

Y sigo sentada en la casilla de salida, justo en el inicio. Tengo miedo de precipitarme y volver hacia caminos que no acierto a reconocer, pero que ya he transitado y me niego volver a pasar. Sigo descubriéndome, sigo sacando cartas, sigo apostando, siguen tocando a mi puerta, y sigo abriendo sin mirar. Sigo imaginando, sigo creyendo en ti. Sigo regresando a la fuente de "La Diana", y me sigue sacando una sonrisa cada vez. Sigo buscando un "diente de león¨ para pedir un deseo..., soplar y... (seguir suspirando)

Sólo es que siento de nuevo esta incertidumbre, que ha colmado mis días de una extraña sensación, mezcla entre miedo pausado de quebranto y la tranquilidad de que no se tiene nada qué perder…

Y es que, sigo apostando a la carta más alta, pero algo me dice que la banca es la que siempre gana…

Y es que, sigo pensando que a todos nos pasa, ¿no?


lunes

Llegó diciembre...

Y no has arreglado el trámite burocrático que tanto te aqueja, no has vaciado el cajón, no has pedido una disculpa, no has comprado el vidrio roto de la ventana, no has limpiado la mesita de noche, no has arreglado la gotera, no has llamado a tu prima, no has llevado el reloj a que le pongan una pila, no has renovado tu bitácora, no te acercas a tus hijos, no has dejado de comer pastelitos, haces más de lo mismo, no cambias, no te renuevas, no tomas tus vitaminas, no buscas al oculista, no juegas más a la pelota, no buscas un departamento, no limpias la mancha del sillón, no te compras un sillón, no planeas tu lista de la compra, no buscas un trabajo nuevo, no besas a tu amante en la boca, no cambias el cancel del baño, no vas a que te quiten esa bolita, no cambias ese foco, no mueves la silla de lugar, no tiras la basura, no sacas la ropa vieja del armario, no acabas de leer ese libro, no resuelves tu duda, no tiras los dados, no te mueves lo suficiente... ¿y luego vienes y te quejas?

sábado

Manías y otras tonterías

Hace unos días, me llegó la invitación por correo de uno de mis 17 seguidores para hablar de hábitos raros, manías, curiosidades…, y bueno, después de pensar un poquito les dejo algunas que, seguramente conforme me vaya acordando iré actualizando…

  • Siempre que platico, por alguna extraña razón me suele dar mucha comezón en la nariz (ya sé, un hábito horrible), pero, en realidad, es cuando me siento muy agusto tanto con la plática como con la compañía. Y no me pico la nariz, más bien es un movimiento casi involuntario a manera de Síndrome de Tourette.

  • Soy de frente amplia, y, es por ello que, no me gusta echarme el cabello hacia atrás… (una vez me dijeron que me parezco a uno de los integrantes de Moderato). Ya se me hizo la manía de traerlo al frente jalando y levantando el “pico-Eddie-Munster”, para siempre tener el cabello en la cara.

  • Me muerdo las uñas, mejor dicho, me las como. (y me encantan).

  • Siempre que voy al cine, acompañada –o no-, decido sentarme hasta adelante; procuro llegar temprano y colocarme enmedio de la sala, me alejo de la gente que come, odio el “chomp,chomp” de las palomitas y el sonido de las bolsas de papitas, detesto el olor a patas de los nachos.* (Nachos=botana con queso)

  • Tengo la obsesión de recordar, recordar y recordar... soy muy de fechas. Y todas las fechas las asocio con algo. Hay días negros en el calendario sólo por recuerdos asociados (y la mitad caen abril), y días que se presentarán buenos porque sí, por más recuerdos asociados.

  • Me cuesta horrores borrar mensajes de mi telefonito. En mi casa antigua tenía guardados mensajes de la contestadora de años y años antes. Con los correos electrónicos también me pasa, y cuando hotmail no daba casi espacio, fui creando varios archivos de word donde guardaba los mensajes y sus respuestas, haciendo conversaciones enteras de páginas y páginas.

  • Necesito dormir abrazando algo (o a alguien, mejor aún). Como duermo sola la mayoría de las veces, tengo un cojín (o varios) que suelo abrazar. Hablando de dormir, debo dormir con calcetines, no importa la época del año; si es verano y hace mucho calor, duermo con calcetines para el verano, si es invierno me pongo unos muy cómodos y pachones.

Hablando de ociosidades, manías, hábitos... ¿Cuáles son los tuyos? (Yo sé que tienes hartos)

jueves

A veces...

A veces, si tenemos flores en el jardín, ¿por qué no las regamos? ¿por qué no les cantamos? ¿por qué nos privamos su dulce aroma?

¿Por qué si disfrutamos del cielo, de las eternas caminatas tomados de la mano, de los aires nocturnos, con tanta ternura, con tanta ilusión, con sueños por cumplir; no nos decimos te quiero?

¿En qué momento la razón supera al amor, si es el amor el combustible de la razón? ¿Desde cuándo la emoción no es amiga de la razón?

Muchas veces no se necesitan dramas, ni grandes demostraciones, sólo es que a veces eres piel, no adivino. Y es que a veces, si hay tiempo, si hay sentimiento ¿por qué no lo cantamos? ¿por qué nos lo guardamos?................................................¿por qué lo necesito tanto?

Y esque sí, han venido a verme las lágrimas que se resistían a fluir…, otra vez.