sábado

Frente al espejo...

En este momento estoy mirando mis pies, mis manos, mi ombligo…, todos lo hacemos, todos tenemos esa capacidad. Sin embargo hay partes de nosotros que no hemos visto detenidamente, como es nuestro rostro. Ya sé que lo hacemos todos los días pero no hemos analizado directamente ese gran sello de identidad que nunca lograremos percibir con nuestros propios ojos. Para conocer esas partes ocultas a nuestra mirada necesitamos de un espejo. Del mismo modo, en nuestra personalidad hay partes ocultas a nuestra percepción para las cuales también necesitamos de un espejo, y el único espejo en el que lograremos vernos es en otro, es decir, en otra persona. Cuánto más cerca se está para mirar la imagen reflejada, más clara será la percepción de uno mismo…y el mejor, el más preciso (y el más cruel de los espejos) será la relación de pareja. Yep, así es, la pareja. Ni la familia, ni los mejores amigos…, la pareja.

La pareja es el único vínculo en el que se pueden reflejar nuestros mejores y nuestros peores aspectos. Hoy lo sé. La familia y los amigos, sin duda nos conocerán muy bien, pero es en la pareja en la que descargamos todo lo bueno, todo lo malo, todo lo oscuro, todo lo maravilloso y también todo lo cruel que podemos ser y será esa persona quien lo recibirá y a quien le afectará más que a otra persona. La familia es la familia y siempre nos querrá incondicionalmente, y a los amigos siempre los querremos como amigos, pero, ¿y a la pareja? A la pareja se le quiere incondicionalmente sólo cuando hay amor de verdad, sólo cuando se logra tener un amor maduro, que, se dice fácil, pero es más complejo de lo que se cree. El amor maduro es cuando se logran superar conflictos y las diferencias. Cuando logramos descubrirnos para conocernos, para estar en contacto con lo que le pasa a uno interiormente. Cuando logras superar los enfados y los dolores de relaciones pasadas y no nada más las traes a tu presente, sino logras, con base en esa experiencia cambiar tu futuro. Ése es un amor inteligente. No todas las personas logran luchar en contra de sus propios demonios, y es más, convencerlos para que estén de su lado y sean parte de esa consciencia, y así poder discernir y desechar lo que es paja, lo que no se necesita, lo que no se quiere. El que logra reflejarse y descubrirse en otra persona es muy afortunado, sin duda. Porque es muy común disparar las viejas heridas y volver a lo mismo; lo único que cambia es el interlocutor.

Solemos culpar al otro del fracaso, cuando la realidad es que nunca nos miramos detenidamente frente al espejo…

Es por ello que hoy me considero muy afortunada por haber abierto los ojos y quedar deslumbrada frente a la luz de mi espejo.


Sobre la imagen:
Mujer ante el espejo.
Picasso, 1931.


sábado

--Pinches hormonas--

Sííí…

De pronto las pinches hormonas se apoderan de mí y hacen de las suyas…

Ya estoy convencida que el término bipolaridad” surgió del cuadro agudo de angustia de una mujer hormonal próxima a estar en sus días…, que ciertamente, desemboca en un trastorno de las emociones.

Brincas de la euforia a la depresión, de la depresión a la falta de placer; de la falta de sueño, como a dormir demasiado; de sentirte importante, a los sentimientos de minusvalía…

Ahhh, me limito a decir… “Pinches hormonas”…, Me entienden, ¿Verdad, chicas?

No se preocupen, soy inofensiva (creo)…

Asté disculpe…

Muñeca rota.

Muñequita rota, de ojitos tristes, cabello alborotado y manitas maltratadas…

¿Qué te ha pasado? ¿Dónde quedó tu sonrisa y tu calor?


Te escondes en el fondo del armario para que nadie note tu presencia, aunque tu presencia es la esencia de pupilas ajenas. Te escondes en tu soledad y en tu llanto para querer volver estar a solas y llorar hasta secarte.


Muñequita rota. Sal a la luz. No tengas miedo, el roba-muñecas se ha ido, y no todo es una mentira. Muñequita rota. Déjate ser reparada; permite que se te acerquen. No tengas temor, no es para dañarte, sino para remendarte.

Muñequita rota, de cara de luna, ojos claros y zapatitos rotos…
Mirada profunda, casi perdida; ves pasar la vida desde el rincón, esperando, esperando, esperando…

Muñequita rota, con sueños de trapo, porcelana o plástico, de vestido raído de princesa, inmortal, encadenada al circo de la sociedad y de ilusión maquillada.

Muñequita rota. De largo camino recorrido, no todo está perdido…, aún hay mucho por andar…

jueves

Qué chafa...


Mi boca sólo se limita a articular un par de palabras… TE AMO

Mi cabeza sólo puede pensarte.
En colaboración con mis ojos, hacen que las imágenes se conviertan en algo parecido a los sueños.

Mis manos sólo pueden dibujar el camino de tu piel; inicia con las texturas de tu rostro y los sutiles araños que a mis dedos les da tu mentón.

A mis pies los debo detener, para que no salgan corriendo a alcanzarte.

Mi mente lo controla todo, sí.

Pero a mi boca, a mi cabeza llena de imágenes, a mis manos, a mis pies…, esta mente incompetente no ha sabido controlarlos…

domingo

¿Hombres..., perfectos?


Esta pregunta me la hizo una amiga en una de esas charlas que solemos tener las mujeres.

Ella; -y aclaro que fue a manera de broma-, alegaba que, el hombre perfecto debe ser apuesto, rico, complaciente, comprensivo, que a todo nos diga que sí, amante de su hogar –pero que salga a trabajar-, jovial e ingenioso, que le gusten tus amigos y que se lleve bien con ellos, que no le encante el sexo, pero que sepa satisfacer todos los anhelos de su mujer, que tenga personalidad y se preocupe de su físico, Que se pueda hablar con él sin tapujos ni coacciones de tipo moral ni religioso. Moreno de preferencia y ojos claros. Estatura de 1.80. Que quiera hijos- no más de dos- Que comparta ciertas aficiones, que le guste salir y bailar. Que sea divertido y que le guste viajar a las islas Fiji de vez en vez…

Wooow…, ¿Será posible? ¡AAAAAhh! y olvidé mencionar: que le encante su chica tal y como es y no tenga más ojos para otras mujeres más que para ella. (Sííí, con todo y los gorditos que rodean su cintura y sus pechos pequeñitos…)

Ése es el hombre perfecto…, al menos para ella.

Yo, como soy una persona que lleva su vida por y para el amor, (otra vez con mis cursilerías) creo que mi hombre perfecto es aquel que comparta esa capacidad de analizar a las personas con sólo mirarles a los ojos. Mi hombre perfecto es aquel quien no recarga la felicidad en posesiones materiales, sino en la cantidad de respeto y amor que se logra acumular. Para mí el hombre perfecto es aquel que funciona como mi cómplice; aquel que se acopla a mí en el juego de la inteligencia. Aquel que logra captar, mediante la más profunda atención mis movimientos que van desde mirar mi celular para revisar la hora, o la manera en la que me agacho para ajustar la correa de un zapato. El hombre perfecto es quien te logra descomponer en átomos y te regresa a tu estado natural. Es quien te desmonta y te vuelve a montar pero ya convertida en mujer. El hombre perfecto es impredecible pero adaptable. Lucha por los derechos de propios y extraños, pero siempre cobijado por la bandera del respeto. Para mí el hombre perfecto debe ser romántico y soñador; aunque la palabra está prostituida, trillada y el común de las personas no saben realmente lo que eso significa.

Buuuu

Por lo pronto, sé que el hombre perfecto no existe. A medida que nos vamos conociendo a nosotros mismos y conforme estemos claros de qué es lo que se quiere; con un golpe de suerte, por ahí afuera anda rondando y esperando tu “hombre medio perfecto”

…, ¿No crees??.


miércoles

Que alguien les diga...

Alguien que les diga que no dejo de añorar, que la nostalgia y la melancolía son cómplices y me juegan malas pasadas.

Alguien que les diga que por las mañanas llego a espiar, a seguir sus pasos con mesura.

Alguien que les diga que me paseo afuera de su casa, miro a su ventana, por largo rato..., casi a escondidas, pasando inadvertida.

Alguien que les diga que su risa es mi recuerdo, parte de mi alimento.

Alguien que les diga que extraño ser a quién interceptan, para jugar o para charlar, quizá para confesar.

Alguien que les diga que la lejanía azota y que invade mis angustias.

Alguien que les diga que lo siento, que no ha sido mi intención.

Alguien que me preste su identidad para poder no ser yo y así lograr acercarme más.

Alguien que les diga que estoy incompleta, rota…, pero en construcción.

Alguien que les diga que levanten el teléfono, para escuchar una respiración, un saludo, un “hola”, cuando menos.

Alguien que les diga que en mi pecho nacen suspiros que me hacen calmarme, para no morir de a poco.

Alguien que les diga que en mi mente atesoro los recuerdos y los recreo como historias magníficas, únicas y fantásticas.

Alguien que les diga que por las noches, mientras mis ojos se cierran; son la última imagen que mi memoria repasa.

Alguien que les diga que miles de “te quiero” he lanzado al viento, -con la aislada-, con la leve esperanza de que sea el viento, el portador de mis mensajes.

Alguien que les diga que desde mi trinchera les escribo, palabras, palabras y más palabras…,

que para el mundo, éso son… tan solo palabras, pero para mí, son el cauce del dolor; el alivio y el consuelo de su amor .


lunes

Si te dijera...

Si tan solo te dijera
que son mis ojos los que no te miran
sino mis sentidos que interpretan en metáfora tu presencia.

Si tan solo te dijera
que el momento de la espera
en eternidad se dilata.
Que la ausencia desespera y la tentación me altera.

Si tan solo te dijera
Que bajo el picoteo de la lluvia de abril,
que no moja, ni humedece
pero a mi piel rejuvenece…

Si tan solo te dijera
Que he vuelto a mi más tierna juventud
hasta el útero materno,
acordonada en paz
porque al cerrar los ojos desfila la verdad.

Y si te dijera,
que con el paseo de las cuatro de la tarde
sentados en un punto de esta jungla de concreto
entre autos y personas sin rostro,
las horas dejan de ser horas
para convertirse en momentos,
que dejan de ser minutos
para ser instantes
y los segundos en chasquidos.
Y si tomamos estos trances
y si los fundimos en mi bolso que hace magia
encontramos que no son días, horas, segundos
o momentos, trances, ni chasquidos…

Si tan solo te dijera
Que el tiempo no es tiempo
Que mi inconsciencia no tiene tiempo

Que son eterlunas nuestras eras,
Que son eterlunas nuestros espacios.
Que son eterlunas nuestros días

..., y en eterlunas relatadas
las memorias de dos vidas…


¿Cómo llegaste?


¿Cómo habrá llegado a mí tu rostro?
Tú escoge:
lleno de flores, de fragancias,
de sabores...

¿Cómo llegaste a mí?
Si tu retrato sólo abarcaba hasta tus hombros...
Si tus ojos me veían a medias
Si tus manos jamás me saludaron...

Quizá todo afloró
flotando por los aires
como el virus que busca un cuerpo
alguien desprevenido
alguien con la guardia baja...

Tus pupilas raptaron a las mías
Tus manos se enlazaron con mis manos
y me llevaste de paseo,
a dar la vuelta en círculos
con tus pupilas fijas en las mías
y mis manos engranadas en las tuyas

En el mareo del vuelo emprendido
con la velocidad y su inercia
ni tus manos, ni las mías
se quieren ya soltar...

El caso es que llegó a mí tu rostro
lleno de finezas
de semejantes sutilezas
con palabras las defino

y en amor quizá, el más divino...

Sueño con olor a pesadilla...


Después de quedarme profúndamente dormida, tuve un sueño muy claro. Yo sabía que era un sueño y ello me tranquilizaba un poco. Mis sueños pueden ser tan reales que al despertar me cuesta trabajo distinguir entre lo que realmente ocurrió y qué fue producto de mi imaginación. Además de que tengo una exquisita facultad para escuchar voces, incluso estando despierta, pellizcando a mi brazo y contemplando fijamente mis manos.

Me miro de pronto tendida en mi cama, inmóvil, lánguida, en desmayo. El color de mis mejillas es casi el mismo de mis labios, un rosa pálido con destellos luminosos. Mi cabello, es como si pareciera que alguien se ha tomado el tiempo de cepillarlo y peinarlo por largas horas -lo noto por el brillo que no le caracteriza regularmente- y hasta peinetas de carey lo sostienen en su lugar. Las pestañas las puedo distinguir rizadas y con un poco de máscara. Nunca he sido de mucho maquillaje, pero al parecer; justo en el momento en el que caí en sueño profundo, era una ocasión especial. Lo adivino por el cuidado en los detalles. Llevo en mi rostro una sonrisa a medio dibujar, y no logro distinguir la expresión de mi semblante, pero se nota mayormente en serenidad, en paz, duermo con placidez, y noto quietud en mi cuerpo. Curiosamente el vestido que porto elegantemente nunca lo he visto, ni recuerdo haberlo comprado, pero luce radiante y ajusta bien mis pechos, define mi cintura y mis caderas esculturalmente. No puedo distinguir mis pies, están cubiertos por algo que quizá es una frazada, alcanzo a tocarlos, tengo los pies helados. No le tomo importancia. Mis manos, descansan muy sutilmente sobre mi abdomen, a la altura del ombligo, con los dedos entrelazados, como si me dispusiera a lanzar una oración.

El ambiente que rodea mi sueño crea una atmósfera en tonos cromo, grisáseos, como tomados en el momento justo del amanecer o al anochecer, cuándo los colores se camuflajean un poco y es difícil distinguirlos. La imagen es acuosa y turbia. Siento estar rodeada de mucha gente pero nadie asoma su presencia así como nadie advierte la mía. Volteo a mi alrededor y se revelan flores, muchas flores blancas pero los aromas que percibo no son de flor, mi entorno huele, y no sé por qué, pero hasta tiene sabor a naftalina.

Un sudor frío me toma por asalto, haciendo que se me congele la sangre, cuando reacciono, ante la imagen de mi misma en posición horizontal, inerte, inmóvil, petrificada; me doy cuenta de que estoy presente en mi funeral, rodeada de personas sin ver a nadie, con un rostro amable y complaciente, con manos dispuestas a orar, y rodeada de flores. En el momento en el que me reflejo en algo parecido a un espejo, caigo en la cuenta de que porto las mismas galas y mis labios sonríen con el mismo tono rosado, la peineta de color pardo levanta la mitad de mi cabello ondulante enmarcando dulcemente mis ojos y mejillas...

Con un sobresalto despierto tratando de distinguir la realidad del sueño. Cuanto más lo pienso menos lo entiendo. En el sueño, extrañamente nunca siento miedo. El miedo viene con la razón, porque temo que al dormir..., ya no vuelva a despertar.

Aunque no creas...

Siento mucho encontrarte como te encontré...

Chapoteando.

Fingiendo que no pasa nada, cuando pasa todo.

Cuando te sientes solo y descuidado.

Cuando olvidaste decir “te amo”, o simplemente no sabes como decirlo sin hacerlo sonar turbio.

Siento haberte encontrado muerto de frío y temblando, en la oscuridad de la calle desierta, bajo un cielo gris

Siento haberte encontrado acostumbrado a la soledad y a imaginar el amor, sin traducirlo en AMOR.

Me duele en el alma encontrarte con las alas rotas y seguir en el intento de volar a sabiendas de no poderlo lograr.

Siento haberte encontrado asfixiado, queriendo jalar una bocanada de oxígeno y teniendo de conformarte con el aire viciado de tu ciudad.

Siento el encontrarte en soledad, lanzando destellos apenas perceptibles gracias al hacedor de luz cansado que hay en tu interior.

Pero, siento felicidad de caminar a tu lado, siempre a tu lado

Paladeando sinsabores del pasado…

Engullendo los sabores del presente…

Preparando los platillos del futuro…

domingo

sOlEdAdEs E iNcOnGrUeNcIaS...



EN ocasiones ya sumergida en soledad, soledad misma que atesoro, me sorprendo hablando y tejiendo conversaciones para mí, muchas de ellas con base en realidades, muchas de ellas con base en sueños oníricos o en situaciones que me gustaría que sucedieran. Mis conversaciones imaginarias inician en mi mente y poco a poco van tomando la confianza de mi ser hasta que las voy traduciendo en palabras que salen con voz propia y movimientos teatrales dignos de cualquier espacio público.

Me descubro y me incorporo. Atesoro el estar a solas, el leer en voz alta, el soñar despierta, el parafrasear a Capote o a Whitman, el estar en una esquina sintiendo el viento dominical, vivir dentro, mirar personas y tejer historias. Meterme en la vida de los personajes que me rodean y descubrir que están contagiados de una locura peor que la mía, vandálica, ruinosa, aniquiladora. La mía es aceptada, admitida y consumada, -por ende- no destructiva, inofensiva. Porque mi locura es mía, y la asumo, pero mis vecinos no locos jactanciosos de su objetividad, poseen más locura de la que dicen no portar…, todos unos profesionales en el arte de la destrucción, capaces de fulminarte con la más leve insinuación. Lobos feroces, disfrazados de corderos...

Desde niña escribo…, pero siempre lo había hecho para mí. Por vacilación siempre terminaba rompiendo los escritos o acostumbraba dejarlos encerrados en el fondo del cajón más secreto, para que nadie los encontrase y los leyese; y descubrieran la ensoñación en la que me encontraba y me criticasen. No lo podía soportar...

Al paso del tiempo, el gozo, el placer de mi encuentro con las letras, se opacó con la vorágine de mi vida. Me enrolé tempranamente en un mundo que no era el mío. No por ello me arrepiento. Ni mucho menos echo culpas; por el contrario la única infracción siempre la he cometido yo, por mi falta de compromiso, de sensatez, de conocimiento y de curiosidad. Descubrí y me descubrieron. Sin trabajo alguno, mi vida se tapizó de regalos, de viajes, complacencias…, de artículos que sustituían a mis más ocurrentes ideas. A medida de obtener más objetos, más vacía me encontraba. No leía, y si lo hacía, era en momentos de fragilidad, de lucidez…, de llanto y soledad.

Hoy, he descubierto que me le he arrojado a la locura, a las demencias, a la paranoia y a la insensatez, y perfectamente sé que, con el tiempo me cobrará la factura, y al ser pobre en múltiples aspectos, no me quedará más remedio que firmar el pacto de vida a cambio de seguir con esa enajenación, con la barbarie y el disparate de ir en pos de mis pensamientos y posturas; pero que llenarán de calma a mi cuerpo físico.

Me apresto a seguir siendo demente, desequilibrada crónica, lunática sin remedio, chiflada, atolondrada, tonta para muchos tontos, pero singular para unos cuantos receptivos inteligentes que como yo, están a destiempo y fuera de esta amorcillada y corrompida realidad…

viernes

Soy toda una experta...



Después de mucho indagar y pensar, casi desolada y defraudada conmigo misma, llego a la conclusión de que sí soy buena para algo…, vaya… al fin… realmente pensé que jamás lograría discernir eficazmente mis escasas capacidades.

Pues bien, como primicia, como informe inédito y sólo para los cuatro lectores de este blog, les diré con entusiasmo lo que María sabe hacer perfectamente y con suma fluidez: ME DECLARO EXPERTA EN PERDER EL TIEMPO

Síiii, pierdo el tiempo con gallardía, con elegancia, con buen gusto y mesura; soy la única persona en este mundo que se arregla con sus mejores galas para PERDER EL TIEMPO. Me visto de joyas y pinto mi cara, arreglo mis uñas y acomodo mi cabello para : PERDER EL TIEMPO.

Me puedo pasar horas mirando la cuarteadura del techo, imaginando, el momento en el que llegó hasta ahí. Imaginando, la vibración necesaria para resquebrajarse a manera de cicatriz. En mi fantasía aparecen hasta los sonidos, pienso en el dolor padecido; la herida quedará abierta hasta que con el tiempo sea debidamente reparada. Imagino el cómo. La acción llega a mi cabeza cuadro por cuadro, milímetro a milímetro, hasta que me sorprendo y reacciono. Pero desgraciadamente para ése entonces ya pasaron varios minutos, horas, incluso.

Lo mismo me sucede con el vuelo del mosquito, que ahora gira en círculos junto a mi oreja, con el afán de desquiciarme, de llevarme hasta la locura, sin saber siquiera, que la locura llegó antes que él, justo en un vuelo similar y disfrazada de mosquito. Me picó ya anteriormente y me contagió sin remedio o cura.

Volvamos al vuelo del mosquito, y a mi eficiente manera de PERDER EL TIEMPO imagino, el momento de la succión, de la alimentación… le imagino posado sobre mi pierna derecha inerte debido al sueño profundo del que ahora soy sujeta. Imagino, el momento en que se aprovecha de mi estado para abusar, para succionar de mí la salvia que para él es vida. Soñando despierta, le miro, le analizo, le observo atenta… Imagino que él voltea hacia mí, con el afán de encontrar mi cara para cruzar frecuencias, inclina su cabeza a manera de agradecimiento y emprende el vuelo y me regala una despedida.

Segura de que satisfizo una necesidad y que yo fui su nodriza, reacciono de nuevo para repetirme una vez más que PIERDO EL TIEMPO de manera alucinante, desesperante… o ¿no?

Me declaro sumamente competente, una experta, una maestra, avezada en el arte de… PERDER EL TIEMPO

...o ¿No?

jueves

El adiós cotidiano


El adiós es más crudo cada vez, cada vez menos soportable. Es como desgarrarse la piel en pedazos. Como, arrancar una a una las uñas de manos y pies. Como jalar con fuerza el cabello y que éste se desprenda del hueso hasta sangrar. Como el cáncer más cruel y devastador en etapa terminal. Como implosión de las entrañas, imperceptible para mis semejantes. El dolor emocional golpea tanto, que con frecuencia me descubro con dolor físico, aquí en mi pecho, cerca del corazón…

Esta sensación de quebranto me acompaña día y noche, noche y día.

Es por ello que prefiero pensar en esa carita que me mira con dulzura, en esos ojos llenos de luz y brillo, de ilusión y de amor. En esa charla de mujer de treinta y tantos a mujer de ocho. Esa coquetería heredada, que te hace lucir radiante con tu sonrisa limpia y pura. Esa capacidad de creer en la voluntad de las personas. En esa lágrima fácil ante cualquier emoción que sacuda a tu ser por completo. La risa escandalosa y la sorpresa ante los detalles. La comunicación ágil con tus semejantes traducida en amor. Esa receptividad que te hace sobresalir de entre la multitud…

En todo eso que no hurtaste, sino lo heredaste para bien… o para mal.

lunes

Tú..., de nuevo


Otra vez soñé con tu cuerpo, con tus manos suaves y dedos espigados dignos del artista recorriendo lenta y amorosamente el mío. Otra vez sentí el calor de tu aliento y de tu respiración, que poco a poco y con el fuego de los besos se va activando, acelerando…, avivando. Otra vez imaginé tu boca susurrando al oído palabras dulces, y el simple contacto de tu soplo hace mágicamente que mis sentidos reaccionen y cada centímetro de mi piel se erice ante el excitante arrullo de tu voz. Una vez más pensé en el beso encontrado en mi cuello; ese beso que se va alargando y engañosamente se junta no sé cómo ni cuándo justo en el centro de mi seno izquierdo. Otra vez anhelé a la par de tus besos húmedos y asfixiantes, a mi cuerpo que, sin querer, se preparaba para ti. Otra vez fantaseé con la oscilación de tus caderas al compás de las mías, siguiendo el paso de las melodías con arreglos inéditos y escuchadas sólo por nosotros, formando parte y siendo cómplices de nuestras fantasías. Otra vez soñé con la maravilla de ser uno solo, de apagar nuestra sed, de saciar nuestra hambre, de controlar el frío y convertirlo en calor, de descubrir miradas escudriñadoras, indagantes ante la profundidad de mi letargo. De ofrendar el corazón, de comer y beber de ti, y entregar mi cuerpo en el ritual…, para depositar los poderes que alumbrarán la penumbra: que sólo una vela y una lámpara son testigos de la maravilla que es amanecer a tu lado.

Otra vez tú y siempre tú…

Siempre tú y otra vez tú, no más un sueño… La más hermosa realidad



domingo

Cuando digo que te quiero

Siempre que te digo que te quiero

Te regalo un pedacito de mí
te regalo libertad y te regalo mi nariz.

Cuando digo que te quiero
me despojo de ropas y aguanto el frío
arranco la piel y te muestro mis adentros.

Digo que te quiero con razón
con la certeza que me brinda el corazón.

Cuando digo que te quiero
mi cuerpo asiente, mis labios te consienten.

Digo un “te quiero”
Incuso cuando callo
Incluso cuando miento...
Cuando te siento dividido.

Cuando digo que te quiero
no es una frase vacía
no es hipocresía
o una palabra sin vida.

Digo que te quiero
con el sentimiento que anhela ser correspondido
con palabras transformadas en latidos

y con la paz de sentirlo sin desvíos...

Cuando digo que te quiero
lo digo con seguridad y timidez
con valor, con cobardía…
porque, eres mi antes y mi después
eres amor queriendo tocar a mi amor.

Digo que te quiero
e intento gritar que existo,
y es mi soledad la que habla
con el instinto de usar palabras,
para darme cuenta al fin

Que no sólo te quiero,
que es un TE AMO

La verdad que hoy le llamo…

martes

Creo en ti


Tengo la imperiosa necesidad de creer en ti. De creer en tus palabras como pasajes bíblicos, como teorías aprobadas sin la necesidad de pasar por el experimento científico. Creo en ti, como si tuviera un detector de mentiras en mis ojos, que al momento de cruzarse con los tuyos la visión es clarita, nítida, limpia..., creo en ti, como en la más bella lectura jamás escrita. Creo en ti como una criatura cree en las palabras de su padre. Creo en ti, como el águila cree en sus alas para volar, como en las palabras nunca dichas. Creo en ti, como el agua que apaga mi sed. Creo en ti, como en tu huella digital, como en que las heridas tienden a hacerse costras y -en ocasiones- no queda marca siquiera. Creo en ti, como que después de una oscura noche, llega la mañana cargada de luz y brisa fresca. Creo en ti, como creo en la seguridad de mis pasos. Creo en ti, como creo en mis lágrimas. Creo en ti, como en el canto de mi corazón, que se había olvidado de la tonada. Creo en ti, como mi cerebro capta la imagen de mis ojos. Creo en ti, como creo en mis secretos.


Creo en ti porque sí, porque así lo quiero...

Creo en ti como al final del día quiero, necesito creer en mí…

domingo

Paciencia

Solicito un poco de paciencia.

Mi vida está un poco alborotada por sucesos inesperados que han ocupado de tiempo completo mis pensamientos...

Hay cambios en puerta, amores que abrazar fuertemente para volar alto y no dejarnos caer jamás...

Volveré prontito con nuevos bríos a compartir mis reflexiones.

sábado

Hoy

Tus ojos traspasaron los míos de manera distinta,

nos regalamos hermosas miradas largas.

Dejamos el pasado a un lado,
para abrirle una puerta al futuro
que quizá aún incierto es,

pero tapizado de aires nuevos,

envuelto en sensaciones desconocidas.

Hoy tengo ganas de que te aferres a mi cintura
con la fe de no soltarte jamás…

Quiero que seas tú el que me entienda,
el que me quite este traje gris
y me acompañe a soñar despierta.

Hoy, quiero regalarte mis labios,
que los beses hasta deshidratarlos, evaporarlos
y hacerlos comulgar con los tuyos
a manera de experiencia religiosa.

Hoy quiero que escojas ese rincón secreto
para besarlos de nuevo…

una y otra, y otra vez...

¿Hay algo malo en ello?

Hoy, nos dimos caricias etéreas, sutiles
apenas nos rozamos...,
sin embargo escuché un suspiro contenido;
nuestros alientos entrecortados
para mirarnos de nuevo
y descubrir que solos no estamos.

Tragamos saliva y tratamos de reprimir
la sinuosa respuesta de nuestros cuerpos;

el sensual olor del nerviosismo,

el silencio de las palabras,

traduciendo el lenguaje en miradas,

y a ratos hablar para asegurar con voz
lo que para entonces…,

Ya era evidente…

Confirmarnos que...¿?

lunes

Y aun así

..., y aun así me elegiste a mí.

Me elegiste de entre un millón,
algo de mi ser llamó tu atención...,
quizá mis rizos desaliñados,
quizá mis uñas cortas y mordidas...
quizá mi mirada profunda
pero limpia y transparente.

Tal vez mi charla desperdigada
o mi infinita inocencia,
casi virginal.

Las ojeras de desvelo que rodean mis ojos,
o mi nariz redonda, de buen tamaño, apenas respingona,
pero receptiva a tus besos cariñosos.

¿Acaso fueron las sonrisas francas que lanzo
sin ton ni son, como regalo...?

A lo mejor mis hombros salpicados de pecas,
al azar dibujadas con tonos marrones;
que esperan ese gesto
celosamente prometido...

Quizá mis piernas fuertes y torneadas,
que abrazan las tuyas,
apretando, cediendo
con la suavidad y firmeza de una enredadera...

Pero, ¡no hablo francés, ni alemán!
¡no gozo de poderes especiales!
¡ni de dones singulares!
son mis emociones las que guían mi camino
para la desgracia de mis razones.

Con todo esto me recibiste
y son tus ojos los que ahora me miran;
con claridad, ternura y nitidez,
con pinceladas de color...

traducidas en ilusión...

No me elegiste, ni te elegí...

¡TAN SÓLO NOS DESCUBRIMOS!