Y no has arreglado el trámite burocrático que tanto te aqueja, no has vaciado el cajón, no has pedido una disculpa, no has comprado el vidrio roto de la ventana, no has limpiado la mesita de noche, no has arreglado la gotera, no has llamado a tu prima, no has llevado el reloj a que le pongan una pila, no has renovado tu bitácora, no te acercas a tus hijos, no has dejado de comer pastelitos, haces más de lo mismo, no cambias, no te renuevas, no tomas tus vitaminas, no buscas al oculista, no juegas más a la pelota, no buscas un departamento, no limpias la mancha del sillón, no te compras un sillón, no planeas tu lista de la compra, no buscas un trabajo nuevo, no besas a tu amante en la boca, no cambias el cancel del baño, no vas a que te quiten esa bolita, no cambias ese foco, no mueves la silla de lugar, no tiras la basura, no sacas la ropa vieja del armario, no acabas de leer ese libro, no resuelves tu duda, no tiras los dados, no te mueves lo suficiente... ¿y luego vienes y te quejas?
lunes
Llegó diciembre...
sábado
Manías y otras tonterías
Hace unos días, me llegó la invitación por correo de uno de mis 17 seguidores para hablar de hábitos raros, manías, curiosidades…, y bueno, después de pensar un poquito les dejo algunas que, seguramente conforme me vaya acordando iré actualizando…
- Siempre que platico, por alguna extraña razón me suele dar mucha comezón en la nariz (ya sé, un hábito horrible), pero, en realidad, es cuando me siento muy agusto tanto con la plática como con la compañía. Y no me pico la nariz, más bien es un movimiento casi involuntario a manera de Síndrome de Tourette.
- Soy de frente amplia, y, es por ello que, no me gusta echarme el cabello hacia atrás… (una vez me dijeron que me parezco a uno de los integrantes de Moderato). Ya se me hizo la manía de traerlo al frente jalando y levantando el “pico-Eddie-Munster”, para siempre tener el cabello en la cara.
- Me muerdo las uñas, mejor dicho, me las como. (y me encantan).
- Siempre que voy al cine, acompañada –o no-, decido sentarme hasta adelante; procuro llegar temprano y colocarme enmedio de la sala, me alejo de la gente que come, odio el “chomp,chomp” de las palomitas y el sonido de las bolsas de papitas, detesto el olor a patas de los nachos.* (Nachos=botana con queso)
- Tengo la obsesión de recordar, recordar y recordar... soy muy de fechas. Y todas las fechas las asocio con algo. Hay días negros en el calendario sólo por recuerdos asociados (y la mitad caen abril), y días que se presentarán buenos porque sí, por más recuerdos asociados.
- Me cuesta horrores borrar mensajes de mi telefonito. En mi casa antigua tenía guardados mensajes de la contestadora de años y años antes. Con los correos electrónicos también me pasa, y cuando hotmail no daba casi espacio, fui creando varios archivos de word donde guardaba los mensajes y sus respuestas, haciendo conversaciones enteras de páginas y páginas.
- Necesito dormir abrazando algo (o a alguien, mejor aún). Como duermo sola la mayoría de las veces, tengo un cojín (o varios) que suelo abrazar. Hablando de dormir, debo dormir con calcetines, no importa la época del año; si es verano y hace mucho calor, duermo con calcetines para el verano, si es invierno me pongo unos muy cómodos y pachones.
Hablando de ociosidades, manías, hábitos... ¿Cuáles son los tuyos? (Yo sé que tienes hartos)
jueves
A veces...
A veces, si tenemos flores en el jardín, ¿por qué no las regamos? ¿por qué no les cantamos? ¿por qué nos privamos su dulce aroma?
Y esque sí, han venido a verme las lágrimas que se resistían a fluir…, otra vez.
lunes
De malas
Sí, a ese especialista en desórdenes digestivos. ¿Mi malestar? Náusea y mala digestión. Hoy, estuve de malas todo el día. Estoy de malas. Me doy cuenta que las náuseas son como todo eso que quiero decir y no sé cómo hacerlo. A veces respiramos tanta muerte entre tanta vida que nos sentimos intoxicados y, apenas dejo salir un debilitado y absurdo suspiro. La náusea, cuando no desemboca en vómito, se queda en eso, en náusea…, y luego se pasa. Quisiera gritar muy fuerte mis malestares, ser de esas personas que saben expresar bien sus rencores, sus corajes, sus molestias, sus mariposas muertas. Vomitar. Me duele el vientre de tener toda esa indigesta mezcla. Algún día me armaré de valor e inundaré al mundo de pelos y rabias…
(mientras, mi monita bailarina, se burla meneando la cabeza de lado a lado. Sonriente)
Grrrrr...
Mi primera taza
Es con los primeros sorbos de café que la cordura y la realidad se manifiestan; me emociona que se puedan presentar (no siempre a tiempo, son las 7:20). Esta bebida caliente nos recuerda al cuerpo y las decisiones que es tan preciso apresar; los pies se echan por fin a andar y, con la máquina ya encendida, los neurotrasmisores se ponen a trabajar. El sueño ya terminó y los cuentos ceden ante la realidad. Los ojos que miraban hacia dentro, se voltean y miran alrededor. Su efecto dura lo suficiente, para decirnos con qué pie vamos a iniciar el día…
¿un cafecito?
domingo
jueves
SUPERULTRAMEGADIGITALIZADOR de Ojos
Congelaré tu mirada,
me la guardaré, la retrataré, la analizaré muy lentamente, la colocaré encima de mi almohada, dormiré en ella, la vaciaré en mi bolso y la llevaré a todas partes; trataré de entender en ella tu alma, tus deseos, tus pasiones, tus tristezas, tus indicios, palpitaciones, cambios, tus mentiras, verdades, improperios, descomposiciones, automutilaciones, contradicciones, reinos, reinas, duendes, amores, sapos, pesadillas, maravillas, decepciones, manías, recuerdos, torturas, preocupaciones, rutinas, reacciones, obsesiones y obscenidades, repeticiones, quebrantos, memorias, matices, artes, coincidencias, compulsiones, rencores, ruinas, creaciones, visitas, letras, visiones…
martes
R. E. M.
Hoy-ayer fue una de ellas... el sol vino a verme, me despertó y me acunó durante todo el día. Me sorprendí primero cantando; mi voz era terrible, y varias horas más tarde..., seguía cantando a voz en grito en inmejorable compañía. Canciones & R.E.M. en vivo es una gran combinación pendiente de patentar. (Aunque el güero de adelante no me dejaba ver nada)
Guardo el momento, sé que me hará falta...
(Muchas gracias por la invitación)
lunes
Sigo queriendo...
Ahora, quiero unos calcetines viejos que no se me salgan por las noches, necesito tiempo para rascarme la panza hasta sacarme ronchas, quiero trabajar solamente hum… unas… seis horas al día como tope. Quiero leche entera sin que mi barriga manifieste su intolerancia, deseo morderme las uñas sin remordimiento, quiero comer pastelitos y dulces y chocolates sin engordar. Quiero que mi boca no se canse de besar, mis pies de zapatear y mis ojos de mirarte. Quiero tener creatividad para escribir, quiero leer, quiero caminar hasta que mis pies no puedan más; quiero beber cerveza en una tarde de domingo, quiero alguien a quien llamar cuando me siento enferma, deseo que mi cuerpo no deje de acariciar emociones, que mis ojos no dejen de llorar, mi corazón de amar y mis labios de sonreír … quiero que este día no se acabe nunca...
Aladino...¿DÓNDE ESTÁAAAAAS? (creo que mi lámpara se fundió)
Cuéntanos... ¿Tú, que quieres?
sábado
...
¿Por qué tengo tantas ganas de llorar?
Tengo tantas ganas de llorar, que busco cualquier pretexto para hacerlo. Llorar, es dejar salir a los demonios que se enconan en el alma, y se la devoran de a poco. No es malo, es sano liberarlos de vez en vez y a todo pulmón.
Mientras tanto, ¡Ya sé! Me voy a comprar algún libro de autoayuda, de esos que se venden a granel. El otro día vi uno, se llamaba: “Cómo ser feliz” (¡¿cómo?!), era pequeñito y solo costaba cuarenta pesos. Regresaré a ver si aún está en venta ese, o algún otro como: “Soluciones simples a la preocupación”, o bien, "¿Por qué los hombres aman a las ca...nijas?" o, “Dieta milagrosa: baje kilos sin dejar de comer”. Seguro, con eso arreglaré mi vida, y llenaré el camino que pisan mis pies con piedritas de dulces de colores, y chocolates, y bombones de sabores; y quizá, sólo quizá, así se me quiten las ganas de llorar…
Ahí
Hoy estamos donde
no eres tú, ni soy yo,
sino SOMOS,
atrapada
y nuestro olor, sabor,
las temperaturas se homologan,
y nuestras pieles echan chispas.
Un enredijo de pies,
y manos y ombligos,
nuestra estructura se complementa,
y palpitamos,
nos miramos
y bailamos a un ritmo
y nos abrazamos a la vez.
Ahí, es donde no hay tiempo,
espacio,
palabras,
frases,
solo ese perfil perfecto que nos conforma.
jueves
Extracto de un día gris
Camino y camino por las calles de la Zona Rosa. Sin cuerpo, miro las hojitas en el piso, regadas por todos lados, cafés y marchitas. La acera está llena de hoyos (todos hemos visto esas cosas, ya lo sé). Frente a mí, construcciones híbridas entre las grandes casas estilo francés de principios de siglo XIX, convertidas en bodegones mal pintados con colores horrorosos, y la mancha plana de concreto actual. El olor es acre, me pica la nariz, los autos pasan a mi lado, soplando vahos grises y malolientes. Sé que no es novedad describir estas sensaciones, pues todos alguna vez hemos caminado por calles, siendo nada, revueltos con el paisaje, inadvertidos por nosotros mismos, liberados de los pensamientos repetidos y repetidos como clavos en banco. Qué ganas de retroceder el tiempo hacia los años sesenta, cuando abundaban las librerías, las galerías de arte y no era raro encontrarse a Pita Amor declamando (o reclamando, je je) en plena calle. Miro discretamente los establecimientos, para ver donde se me antoja pedir un café, y sentarme un rato a seguir bobeando. Uno no porque es muy familiar, y no quiero a nadie cerca, otro tampoco porque está muy desangelado, y el otro tampoco porque se ve muy gringo. Me topo con una crepería, con un establecimiento de donas, con un restaurante chino (o ¿será coreano o japonés?) no le presto atención. Un aparador de Zara, atractivo, con modelos talla cero. Me siento estratégicamente para poder mirar a la gente pasar, en lugar de ello, miro mis manos y mis dedos, y uso la voz para pedir una taza, quizá dos, luego ¿volveré a ser la misma martillada por las nostalgias? Mejor sigo caminando, viendo los puestos con dulces y papitas, los niños sucios sentados en las paredes, el "viene-viene" me regala una sonrisa, la cual regreso amablemente, las construcciones a medio terminar, mis zapatos gastados.
martes
Querer queriendo
Tengo tantas maneras de decirte que te quiero, que no quiero que sepas en realidad cuánto te quiero, porque no quiero que quieras que te deje de querer por saturarte de tantos te quiero que quiero que quieras como quiero egoístamente que me quieras y si tan sólo tú quieres quererme, quiero que me quieras como quieras tú quererme o quiero que me quieras como tú dices quererme que no es lo mismo decir que querer… querer que lo quieran a uno es quererse a sí mismo con un querer que no quieres que te quieran… todo ésto lo digo: sin querer, pero queriendo muuuucho...
Fácil, ¿no?
A la orilla de mi cama...
Y, sentada en la orilla de mi cama
de espaldas a la ventana que da a la nada
un vecino asomará la vista
y la mía al Universo
al Universo de tus ojos,
al uni-verso (así es mejor)
de tu piel
y de tus pasos.
un chocolate “inencontrable” en la despensa,
a la orilla de mi cama,
en mi playa en invierno
con un día por comenzar y una noche por soñar
una carta por escribir
un poema sin firmar
el chocolate por morder
y dos te quiero frente a mi taza de café
y tres, y cuatro.
Sin azúcar es mejor…
solitaria
con un amor aislado de papel
un uni-verso en tinta azul
una playa en invierno.
Y te amo,
sentada a la orilla de mi cama
se me hace tarde
que ya son las seis con dos…
y ya es la hora del café.
domingo
¿Serán los dioses ocultos...?
-Pídele a Diosito (que es tan bueno), ésto y aquello-.
-Ay Diosito, ayúdame-.
-Diosito: gracias por el pan que me llevo a la boca-.
La cosa fue catastrófica, mientras más me decían quién era DIOSITO, menos lo quería conocer, mi DIOSITO terminó siendo dios, a secas. Nunca pude verle un rostro. En cambio, al que también le rezábamos, era a un pobre hombre que sangraba de manos y pies, y tenía una corona de espinas en la cabeza, que, por la expresión de su cara, parecía que le dolía mucho; yo esquivaba la mirada, me daba miedo, me ponía muuuuy triste… nada que ver con mi Diosito…
Mi di osito, a quien además, me acostumbré a decirle: "Señor, tú que estás en los cielos..."; era algo como ésto:
Bueno, más o menos; fue lo más parecido que encontré (en google). En realidad mi Diosito era un graaaaan oso de peluche con cara de bueno, iluminado por el sol, que se asomaba por entre las montañas, cada que yo le rezaba...
pero como todos, crecí.
¿Buscar para encontrar o esperar sin buscar?

A veces, tratando de encontrar algo, que no siempre significa que exista, le hacemos demasiado caso a la lógica que, en ciertas ocasiones está llena de malos pensamientos y nuestro “sentido común” nos juega malas pasadas, que nos hacen aferrarnos a NADA.
Para ti, Paul C.
google.
http://antisyphus.typepad.com/photos/uncategorized/detective.jpg
sábado
¡¡¡UN AÑO!!!
Pues resulta que estoy muy molesta con mi mala memoria. Los días 28 de cada mes, son (¿eran?) importantes para mí; un 28 es día de San Juditas, un 28 me separé, un 28 hubo un tráfico del mal, un 28… (suspiro…) pero, TODO SE ME OLVIDÓ (sólo me acordé del tráfico del mal). Además, si sumas 2 + 8 es igual a 10, que es igual al número de seguidores que me siguen. (pongan cara de asombro).
A TODO y TODOS los que forman parte de esta bitácora en línea que es parte de mí desde hace UN AÑO (cuatro días) ¡¡¡MIL GRACIAS!!! Acá seguiremos hasta que no sigamos.
(Aquí, deberían entrar los aplausos).
jueves
Ándenlessss...
Bueno, si no quieren pus NO y ya… nadie los obliga…
Pero…
(wuuuuujú, soy la primera en seguir mi blog, je je)
¿y ahora quieeén, si no soy yoooooooo...?
miércoles
Sin nombre
El amor dicho
Sin nombres,
sólo un cuerpo desnudado
transmutado en utopía.
En mi universo aislado
cercenas el mundanal ruido
de una realidad desrealizada
de un amor encarnado
en tus ojos
en tu voz
en la desnudez del alma.
Signo inverso de novela
que se marchita y muta
aquí dentro
por mi necedad
por mi estupidez
por mi afecto a lo absurdo
.
sí,
.
punto.
lunes
Recuerdos y recuentos
Hace algunos días, mientras miraba detenidamente mi abdomen, con las marcas propias de la maternidad; me detuve a pensar en mi ombligo. Pensé en esa conexión tan importante tanto con el ser que te dio vida a ti, como con los seres a los que les has regalado vida.
Yo era sabia o una sabelotodo -como siempre me decía-, porque respondía a todos sus “por qués”.

