miércoles

¿Sí?

¿Alguna vez les he contado que mi palabra favorita es ?

Pues .

, es mi palabra favorita. Chiquitita, simple, sin ostentaciones, ni rimbombancias.

Y es que, parece sencillo el camino hacia la afirmatividad, pero no lo es tanto. Habemos quienes nunca decidimos, no sabemos de certezas, de síes; siempre la pasamos esperando señales de aprobación, como si aparecieran de pronto dentro del refrigerador o debajo de la cama. Es disfrutable el casi, el creer que se puede, primero poniendo un pie y luego el otro.

La ecuación es sencillísima:

deseo + ¿puedo? + lo intento = SÍ

Es tan bonito decir que , que si se miran al espejo, éste se dibuja con una tenue (casi imperceptible) sonrisa.

El , por sí mismo, es un cuerpo prendido; son dos letras de luz fortísimas.

No es lo mismo un ajá, o un mhjmm o un oquei que un lleno de seguridad.

, se vale escribir sobre lo ya escrito.
Y reescribirlo de maneras esperanzadoras, o divertidas.
, se vale tejerlo y destejerlo todo de nuevo.
, se puede diseñar, construir, desear.
, se vale equivocarse.
, se puede perder una.
Pero , existe la manera de encontrar el camino.



sábado

Un año que termina y uno que empieza


Este año se termina, al menos para mí. Es mi cumpleaños. Terminé de vivir mis 37 añotes y como a eso de las 5 am, comenzaré a vivir los 38. Qué mejor manera para celebrar, que retomando el blog de reflexión con café tibio a medio terminar.

Lo pensé, y ... ¿por qué no?

Siempre me ha gustado abril. Un bonito mes para nacer; es el mes de la lluvia, un mes de letras breves, pero bonitas al acomodarse entre sí. Me gusta la letra "A"; combina con todo. "(...)con sus dos patitas muy abiertas al marchar.", cantaba Cri-Cri. (Aunque una de las patitas ande medio atrofiada, quizá por el exceso incurrido en el uso de los pies). A veces pienso que cada uno de nosotros tiene una cantidad limitada de letras por usar. Mis letras "A" se están desgastando -creo- pero mi nombre tiene varias y se necesita de mucho esfuerzo para borrarlas por completo, aunque en ese intento, se limiten las sonrisas y los movimientos masticatorios de seguridad se ralenticen como el metabolismo mellado por los años.

Si cerceno mis 38 por la mitad, voy de vuelta a los 19. Recuerdo lo que leía, lo que veía, la información de segunda mano que tomaba como una primera. En lo amoroso, veía a los toros aún desde la barrera; eran "otros" los que daban estocadas, los que jugueteaban con dagas encima de los caballos. Los animales eran ellos, no yo misma que sólo imaginaba cosas. Ahora soy yo la que dibuja bocas en el aire, como en el capítulo siete de Rayuela, y debajo de mi piel se asomó un tipo de ansiedad compleja. A los 19 yo sólo veía mapas y valientemente trazaba rutas para explorar. A los 38 he pisado el territorio y si bien he sido valiente al caminar por senderos nuevos, no es lo mismo estudiar mapas, que caminar por los territorios, por más que hayamos estudiado el mapa. Mis pies ya tienen callos, (literal) y por ahí leí que no es bueno hacerse de callosidades, ni por dentro, ni por fuera... al final, con todo y su dureza, igual duele.

Y bueno, por ser abril, por ser Aries, por ser aire, por ser la primera letra del alfabeto, por saber combinar, por ser un angelito corrompido, por las histerias y las historias que también quedan en memorias, por empezar por el final, por ser AIRAM:

¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!! ------------------ a mí.


sábado

Despedida

Así como toda  taza de café tiene un fondo, toda reflexión llega a una conclusión.

Ha llegado el momento de decir adiós a los ojos que me acompañaron a lo largo de año y medio de compartir sentimientos. Este blog se inició de manera incierta, sin nada claro y poco a poco se volvió un pedazo de mi corazón. Hoy, este corazón está en silencio, en proceso de sanación y para sanarlo, siento la necesidad de cerrar capítulos. Acabo de despertar de un sueño largo y profundo, un sueño que fue un punto de quiebre.

Muchas veces en este espacio compartí mi presente y mi futuro quizá en historias inefables, me miraba en este espacio ya vieja y achacosa escribiendo y revisando blogs amigos, encontrando cosas interesantísimas en muchos de ellos. Surgió afecto por muchos de ustedes. Sentí esa necesidad de desnudar ideas frente a muchos lectores sin rostro; sin pensar en ser juzgada por lo que se siente, se dice, por lo que no digo o por lo que pienso.

Sinceridad, por ello cierro este espacio. Una vez que faltas a lo que tanto te autocensuras y ya no eres fiel a lo que predicas, debes silenciarte para volver al punto de partida haciendo autoevaluaciones y ser duro contigo mismo.

Cierro este blog por los gratos recuerdos, por las locuras de amor; cierro este blog por las letras que debí escribir en él y no lo hice; lo cierro porque el sentimiento quebrado no me permite seguir escribiendo en esta hoja en blanco; lo cierro porque no me siento bien, porque no es justo compartir tanta tristeza; lo cierro porque siempre sé qué decir cuando ya pasó su momento; lo cierro porque me niego a ser falsa, y para encontrar la verdad se necesita empezar de cero.

No sé si en algún tiempo volveré a escribir aquí, o si abra otro espacio. Lo que sí debo hacer, es agradecer a todo el que pasó por aquí e imprimió un comentario: al DR. JJ, EXENIO, HORACIO, GRACIELA, MAGDA, A GAVIOTA, PEDRO MIGUEL, ROXANA, A ROSARIO, A MI AMADA FABIOLA, a los amigos; debo agradecer al anónimo y a muuuuuchos  otros que ahora no tengo la cabeza para escribir; pero sobretodo un agradecimiento muy especial a mi gran inspiración, a quien dediqué en su mayoría lo aquí escrito: al amor de mi vida.

Y ya para terminar, soñé que era otro el final de la historia, y seamos sinceros, soy pésima escribiendo historias pero, es increíble lo que puede lograr un sueño que tuve…

 

HASTA PRONTO, SIEMPRE FUE UN PLACER…

 

MARÍA

martes

Hoy

MAR

MARaña

MARavilla

MARchar

MARchito

MARea

M A R Í A

MARzo

MARtirio
.
.
.

MARTES

jueves

Despertar

Al sonar el despertador maldito, abrí los ojos y evocaba otros despertares; recordé esos ojos brillantes y cristalinos. Pensé en su rostro demasiado cerca, mientras besaba para sentir su carne dulce y húmeda llamada boca. Pensé en la textura de sus brazos y manos de hombre, pensé en el postre de la cama, en las horas platicadas.

Pensé en mi anhelo de que regrese lo que aún no se ha ido…

...

y ya.

viernes

Reflexión con café

Cada noche que llego a casa, ya cansada, lo primero que hago es cambiar los tacones por unos calcetines, el sostén por camiseta, me desmaquillo y me siento en el banquito de la cocina. Mientras el café queda listo, repaso las horas: lo que hice, lo que me faltó por hacer, las palabras no dichas que me guardé, las que solté, los silencios que rellené con algún chistorete o con lo que no quería decir. Suelo pelearme conmigo por largo rato hasta tener la capacidad de poner nombre a las cosas que me pasan por dentro; a los sentimientos, a los pensamientos, a las emociones. Me gusto cuando soy capaz de traducirlos en palabras, y compartirlas. Es verdad que al hacerlo me convierto en hoja en blanco donde se dibuja un mapa con puntos débiles, pero creo que a quienes me rodean les facilito las cosas, es decir, no tienen que jugar a adivinarme constantemente. Sé que pierdo seducción y atracción, porque no hay siete velos que levantar para conocerme, pero en respuesta gano confianza y cercanía que me hacen, a final de cuentas, un libro abierto de generosa lectura. ¿o no?

martes

Ausente

Se me salpicaron los brazos de ausencia. Los ojos no encuentran. Mis dedos no tocan. El corazón late sin saber por qué. Los labios se mojan con té. La saliva se seca. Los sucesos quedan dentro. Los días no emocionan. La fruta no es dulce. Los sentidos languidecen. Mi entraña se enoja. Mis piernas se envaran. Los senos reclaman. 
Escribo lo que me da la gana.
Por ejemplo: te quiero
Por ejemplo: me duele
Por ejemplo: a la mierda
Por ejemplo: la vida
Por ejemplo: Tú


Y la tinta se acaba.

miércoles

Imposibles

En la vorágine de mi mente, en esa masa gelatinosa de tonos grises tres veces traicionera -como en mezcladora-, el NO casi se me convierte en un SÍ. El deseo me confunde para transformarse en duda eterna. Sé que todo tiene un derecho y un revés, pero al parecer en mí todo es al revés y lo revés es lo derecho. Algunas veces mis certezas se nublan, mis debilidades son más fuertes, las emociones ceden ante las razones (y al revés). El sentimiento queda sometido ante los hechos porque son los hechos los no cambiables. Digo con franqueza sí y me conviene decir no; lo uno y lo otro me gustan; lo uno y lo otro son opuestos; lo uno y lo otro son iguales. Quiero ambas cosas y no quiero ninguna. Soy gris, (ni blanca, ni negra), soy tímida, soy insegura, soy miedosa, soy lenta.

Soy química rara que todo lo que toca lo transforma en imposibles.

martes

Hablando de detalles

Cuandolascosasnovanacompañadasdeldetalle
massencillooelmasespecificonoscuestatrabajo
entenderlascosasdentrodeunaconvivencia
llevadosporlacotidianidadperdemoselcuidado
ynosdejamosllevarporlosgrandesgestos.

Así como en este texto, en el cual las palabras, por sencillas que estas sean, no van acompañadas de su acento, de su tan celoso E S P A C I O , de su punto y aparte (o seguido); no están sentadas junto a su coma; se hacen bolas las altas con las bajas; obviamente nos da pereza seguir leyendo, y las letras (por mágicas que sean), se convierten en sólo eso: caracteres unidos sin sentido, sin la fuerza necesaria para darle ese chasquido que suene en tu cabeza y te haga despertar del letargo y seguir con la lectura.

Y es que, son los detalles el combustible para convivir con otros. La mayoría de las veces no nos detenemos a observar, no les permitimos que nos cambien, que nos enseñen; simplemente los ignoramos por falta de tiempo, de interés, de paciencia, por escasez de fe.

A final de cuentas, si en un texto cuidar el detalle de una coma, un punto, un E S P A C I O es importante, en el día a día son esos pequeños /grandes detalles los que le arrancan una sonrisa a alguien y…

¿A quién no le gusta hacer sonreír a las personas que quiere?

domingo

De noche...

Ellos, tenían la costumbre de encontrarse de noche…

A esa hora, en la que todos los gatos son pardos y la oscuridad lo permite todo.  Eran los momentos en los que podían descubrirse, inventarse, tutearse; sabían divertirse y llevar vidas paralelas.  Era en esos ratos de acoplamiento lunar en los que reían, se contaban secretos, bebían café y se hacían el amor salvaje y misteriosamente.

Se enredaban en afectos jamás vistos. Él tenía un nombre y ella se decía Mariela; pero nada era cuestión de datos, sino de encuentros furtivos  llenos de palabras, emociones y expresiones de esa otra parte de la vida que, usualmente, se escapa con la luz del día… 

viernes

Feliz día


...MAMÁ (q.e.p.d.)

lunes

Renacer en...

“Cuando me muera y me tengan que enterrar…” quiero renacer en, en… en: ESTRELLA DE CINE (pero de Hollywood). Seré hermooooosa y tendré la piel perfecta, sin una sola manchita (ni pecas, ni cosas raras). Naceré con el cabello largo, lacio y sedoso, sin importar cuál sea mi circunstancia.  Mis dientes serán tan perfectos, que cada vez que sonría saldrán destellos luminosos de mi boca (carnosita, digo yo, ya que estamos en complacencias). Tendré el cuerpo más armonioso; “ni muy muy, ni tan tan”, le dicen. Mis senos serán preciosos y lucirán siempre en su lugar con toda clase de ropa entallada y por supuesto, a la hora de correr. Las estrellas de cine NO mojan la axila, es más, NO SUDAN. Se mojan un poco sensualmente al hacer el amor o cualquier otro ejercicio, pero nunca las axilas. Tampoco van al baño. Los baños son excelentes para la decoración, (o como batalla con agentes-ultra-secretos). Lo mejor de todo es que, como soy perfecta, me toca el galán perfecto. Con una sonrisa casi tan perfecta como la mía, me tomará por mi micro cintura y me besará apasionadamente delante de todas arrancando suspiros de envidia. Nunca moriré; siempre antes del último segundo, me salvaré (con mis senos en su lugar, el maquillaje intacto, y el cabello tan sedoso como siempre). Otro beso apasionado.

 

La cosa es que... emmm... nnno creo que sea MUY inteligente, sólo seré LA figura perfecta, tampoco sabré de cariños, o si de verdad gozaré el sexo y (lo peor), me desvaneceré cuando la palabra FIN aparezca en la pantalla…

 

Creo que mejor voy pensando en otra cosa…

domingo

Hacia el final... ¿feliz?


Haciendo un recuento de todo por lo que he pasado estos últimos años, me puse a revisar en el armario los zapatos y ver cuáles me servirán para andar en el tramo que me falta de vida. Los necesito, porque todavía tengo que caminar bastante y seguramente atravesaré por las mismas sendas, pero ya mucho más preparada, con menos humildad, menos ingenuidad y mucha más experiencia. Eso sí, con una pierna en la realidad externa y una pierna dentro de mí misma. Es momento de soltar los lazos rosas imaginarios, ya sabes, donde piensas que la primavera es perpetua. ¡Qué lugares comunes suelen ocupar mi poco instruida cabeza!

Es ahora el momento justo para comprar el periódico, leer más libros, ocupar mejor las horas, comprarme faldas nuevas y mirarme al espejo con cariño. Buscar a mis hermanos, a mis amigos, volver a preocuparme por no morir, hacer el esfuerzo por ver televisión, ir al cine, cuidar mis bellas plantas, besar a mis hijas, pintar de azul una pared, sembrar rosas, recordar los besos, los buenos modales. Quizá sea bueno ensayar un cambio de peinado, planear un viaje a Europa y pagarlo en abonos. He contemplado la idea de coquetear de nuevo.

Me rehuso a oler a desilusión, me compraré jabones nuevos, tomaré mi pastillita para la ansiedad, quizá le contaré a mis amigos versiones censuradas de mi vida, nadaré kilómetros y mi cuerpo retomará la firmeza de antes…

¿Crees en los finales felices?

Yo sí, sí creo.

Es momento de buscar mi propio final feliz.


miércoles

Con las gafas puestas


Me colocaré las gafas derretidoras de toda realidad obnubilada. Quisiera derretir todo lo que está pegosteado e iniciar un viaje hacia lo difuso. 

Es necesario.  

Voy a escuchar toda la música que pueda encontrar. Sé que muy pronto descubriré cómo, entre nota y nota, la realidad se desvanece y se convierte en magia otra vez. Bailaré con mis pies descalzos entre las flores de colores y naturaleza transformada en psicodelia pura. Beberé muchas copas y sentiré el líquido disuelto en todo. Podré sentir el deshielo y veré cómo se transforman los colores con la luz.

Me desnudaré despacito y cada prenda la pondré en su justo sitio. Luego, después de haber bailado un rato con la piel completamente descubierta,  repararé con pedacitos mis alas, eso sí, teniendo precaución para que estén equilibradas, poniéndolas con mucho cuidado en cada lado de mi cuerpo.

 Más pronto de lo que creo, con mis gafas puestas, habiendo derretido mis miedos y pesares;  habiendo reparado mis alas con trozos de recuerdos; habiendo bebido más de la cuenta;  desdoblaré un vestido nuevo, y me lo pondré aunque nunca use vestidos, en una de esas (y con suerte), está hecho justo a mi medida…   

martes

Seco












Poquito a muchito o muchito a poquito nos fuimos engarzando; nos metimos en los resquicios del otro. Con la yema de los dedos tocamos nuestros rincones y lo acaparamos todo. Fue tanta nuestra voracidad y tal nuestro ahinco en tan poco tiempo que, a final de cuentas, el denso enramado se fue deshidratando... Quisiera saber qué siente el roble ante estas circunstancias.




Imagen: "Life´s like a tree"

sábado

Instructivo para querer...


Para querer a veces el corazón hace este larguísimo hilo transparente que se empecina en enredarlo y anudarlo todo: un aburrimiento, un dolor, una canción, una última suerte, un último desprecio, una discapacidad, otra piel, un periodo de oscuridad.

Para seguir queriendo hemos de fabricar un barquito de papel que vaya en dirección al viento; unas ganas de morder un zapato; de descubrir la piel y quedarse a observar cuantas miradas se pueden soportar antes de volver a cubrir; desmemorizar sin olvidar; parchar y zurcir; separar sin dividir. Acabo de entender que, para querer sin equivocarse hay que ser natural y lento; todo lo desmemoriado posible; tener todas las mesas puestas para merendar; ser amable y duro; sentarse en todas las butacas antes de que la película comience; desaparecer de pronto; hacer de los silencios el preludio de una bella nota.

Para querer con algún acierto, sería bueno aprender a caminar bajo la lluvia y no temer a los rayos; armar un improvisado equipo de futbol; beber una cerveza a solas en algún bar; tomar un camión sin rumbo; sorprender de vez en cuando por la espalda; contar un chiste. En fin, todas aquellas cosas que nos unen, reúnen y nos acogen sin premeditación…

Y querer, también es decir ADIÓS y desear siempre, lo mejor.

jueves

84, Charing Cross Road



Hace unos días recibí uno de los mejores regalos que me pudieron dar. Se trata de un libro. Un libro que, quizá ha pasado inadvertido, pero para mí (sin mencionar el valor sentimental que le presto), se ha convertido en una de mis lecturas favoritas por el sentido de su contenido.

 Me refiero a: "84, Charing Cross Road", de Helene Hanff.

Son cartas. Cartas enviadas por esta excéntrica escritora estadounidense que, a lo largo de veinte años, le hace llegar al encargado de una librería de viejo ubicada en Londres.

Me identifiqué tanto con el amor que ella sentía hacia los libros, que mientras leía, la imaginaba bebiendo y fumando con ellos, sus compañeros, en los únicos que confió. Creía en sus libros más que en nadie en el mundo. Los sentía adoptados, suyos. Los consideraba como a los hijos que nunca tuvo. Dormía con ellos, siempre la acompañaban; algunas veces los llevaba de sigilo, escondidos en alguna bolsa o bajo sus ropas como protección. Protección contra la bestialidad de afuera, o quizá la suya, a la que más temía, por estar fuera de control. La imaginé rodeada de libros, en el piso, en las cajoneras, sobre la cama, en el buró, dentro de algún cajón, tomando el espacio destinado a otros objetos, quizá ese espacio destinado a algún compañero de piel y hueso (aunque fuera ocasional). A sus libros los conocía por referencia y para referencia, más que por nombre. Los consultaba a todos, llenaba su cabeza de cuentos, historias; le gustaba estudiar.

La imaginé bebiendo alcohol barato, y entre el humo  perdía ganaba el tiempo, tejiendo siempre fantasías, sueños e irrealidades. Se escapaba en la espesura gris del tabaco mientras enrollaba sus cuentos, para después des-enrollarlos de a poco. Perdía la idea entre términos metafóricos que apenas podía entender ya que se decía iletrada la mujer. Quería saberlo todo, y la misma idea de no saber la excitaba, la trastornaba y la tomaba bajo su control.

Pasaba las hojas y las horas leyendo el mismo párrafo sin poderlo entender. Decía que su instrucción era deficiente al no haber pisado una universidad, y por consecuencia a ello se debía su adicción. Le daba por sentirse poetisa, filósofa, cuentista. Quería capturar día a día el estado de su razón. Se echaba a volar en el sueño de sus delirios, era ya casi un ritual.

Esa pasión por el olor, por la tinta vieja, por la espesura del papel, por las anotaciones hechas por otros, por la imaginación, por perderse entre historias, por estudiar a los artífices de esas historias: me parece realmente EXTRAORDINARIA.

Si tienen la oportunidad de leer este sencillo libro, se los recomiendo ampliamente. Ojalá les deje el amor... también a los libros.

lunes

Recortes de realidades


Estamos en el proceso de ubicar ese pedacito de realidad que nos molesta. La realidad que más amamos, la realidad que nos produce las más distintas contradicciones. Esa realidad que nos irrita la piel, que nos deja desarmados, que nos acelera de golpe los sentidos, que nos hace arrodillarnos, perder la calma, evocar a la angustia, a sentirnos como en un examen todos los días. Que nos invita a BUSCAR ese otro cubito de realidad que nos contagie de armonía y nos haga mover las piernas. Que fluya el mal karma que se alojó en los resquicios de las vértebras. Si lo extirpamos de una buena vez, nos sentaremos a observar con mucho cuidado si la sensación vital nos cambia… ¿No?

La Cazadora


A la Diana le gusta salirse a caminar. A caminar por Reforma, a ver si lo llega a encontrar.

Ya déjate de sueños cazadora, a él jamás lo cazarás.

¿A poco quieres cazarlo? ¿A poco se dejaría?

No, Diana, a la que llaman Cazadora; 

jamás se dejaría ni siquiera seducir, 

no será arrastrado hasta tus fauces

jamás se dejaría, ni siquiera besar.